junio 1, 2020
Lo dice la ciencia: planear nuestro próximo viaje nos hará más felices
Paola Gerez Levy

Aunque ahora no podamos salir de viaje, es una gran idea dedicarnos a planear nuestra siguiente aventura.

El 2020 ha sido un año por demás difícl para los entusiastas de los viajes. La pandemia del coronavirus paralizó a la industria del turismo y personas en muchísimos países nos hemos tenido que quedar en casa. Por ahora, el siguiente vuelo que tomemos para conocer el mundo es un poco inalcanzable, no obstante idear la siguiente aventura es algo que podemos (y deberíamos) hacer en la cuarentena.

Planear un viaje no es simplemente un pasatiempo más del encierro, de hecho esta actividad puede traer múltiples beneficios para nuestro bienestar. Así lo han indicado dos estudios científicos cuyas conclusiones tienen que ver con la expectativa, el tiempo de anticipación y el refuerzo de relaciones. Además, los expertos coinciden que el resultado final (es decir, cuando los planes se concreten) traerá mayor felicidad y optimismo. Dicho lo anterior, sentarnos a imaginar (y a hacer realidad) nuestra siguiente exploración por el mundo o México sin duda será una de esas experiencias en la que se gana porque se gana.

¿Qué pasa por la mente al planear un viaje?

En un estudio realizado por la Universidad de Cornell se encontró que la expectativa de nuevas vivencias nos genera más felicidad que la espera por algo material. Y no solo eso, sino que la sensación de bienestar dura más tiempo, incluso dos meses antes de emprender la aventura.

Uno de los coautores de dicho estudio, el profesor Matthew Killingsworth, argumenta que “un viaje tiene un comienzo y un final, por lo que la mente tiende a disfrutarlo incluso antes de que empiece”. Y si uno lo piensa bien es cierto, pues ¿quién no hace una cuenta regresiva para por fin cerrar la maleta y despedirse de casa por unos días?

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Foto: Wanaporn Yangsiri / Unsplash

Otra investigación se llevó a cabo en 2002 en la Universidad de Surrey. Después de comparar un grupo de personas que irían de viaje con otro grupo que no, los psicólogos llegaron a conclusiones interesantes. Encontraron que la gente vive más contenta cuando tienen unas vacaciones por delante, aumenta su grado de bienestar familiar y económico, siente menos emociones negativas en el día a día y mejora su salud.

Lo anterior aplica a cualquier tipo de salida, ya sea un fin de semana en la playa más cercana o un retiro de varias semanas por el viejo continente. Si a todo esto le agregamos el factor de la compañía los beneficios se suman, pues si al planear un viaje contemplamos hacerlo con alguien más –familia, amigos, pareja–, la relación que mantenemos con esa o esas personas se refuerza y aumenta el nivel de compromiso.

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Foto: Filipe Lourenço Marques / Unsplash

Un viaje bien planeado siempre es mejor

Además de los beneficios que la organización tienen en la mente, los planes anticipados pueden ayuda a que todo salga mejor. Si por ejemplo tenemos un viaje dentro de seis meses, tenemos la oportunidad de analizar bien el destino que queremos visitar, ponderar qué tipo de hospedaje es más conveniente, controlar mejor el presupuesto y hasta analizar rutas básicas e investigar sobre los medios de transporte público en las ciudades. Al final, tomar el control de lo que haremos durante las vacaciones nos permitirá disfrutar al máximo la experiencia, ya que reduce el riesgo de que surjan imprevistos y, por consiguiente, de hacer gastos no contemplados.

Así que no hay tiempo que perder, siempre es momento de planear un viaje perfecto para lo que necesitamos, sea una ciudad lejana, una playa poco visitada, una visita familiar en el extranjero o una aventura en solitario. Lo único que hay que esperar es que se comience a habilitar de nuevo el turismo y establecer la fecha de salida.

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Foto: Lorraine Mojica / Unsplash

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Foto de portada: Simon Migaj / Unsplash

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