mayo 6, 2020
Pasaportes especiales, aviones con cabinas y otras nuevas propuestas para cuando el coronavirus pase
Diego Parás

Cápsulas de desinfección en los aeropuertos, pasaportes de inmunidad, viajes sin salir del país. ¿Cómo será viajar después del COVID-19?

No cabe duda que el COVID-19 ha sometido al mundo a una serie de cambios que habrían sido inimaginables el año pasado. Uno de los sectores más afectados ha sido el turismo y, mientras hay países como México que actualmente enfrentan lo peor de la pandemia; hay otros en los que la epidemia va de salida y en los que las personas ya se preguntan ¿cómo vamos a viajar mañana?

El Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC por sus siglas en inglés) publicó un documento en el que da un primer vistazo a lo que será la nueva normalidad del mundo cuando todo esto pase. En lo que a explorar el mundo o nuestro propio país se refiere, los cambios serán mayúsculos, muy distintos, pero no necesariamente malos. 

Aquí les dejamos algunas de las posibilidades que nos traerá el futuro. 

Viajar cerca de casa

La primera instancia en la que ahonda la WTTC es que los mercados nacionales serán los primeros en resurgir con “vacaciones en casa”. Luego, la gente podrá viajar a los países vecinos, de ahí escalar a un viaje regional y, finalmente, intercontinental.

Primero los jóvenes

Según el comunicado, los viajeros más jóvenes (18 a 35 años) podrán ser los primeros en volver a viajar al ser considerados como el grupo social menos vulnerable al COVID-19.

Al llegar al aeropuerto

Otro de los aspectos en los que el Consejo cree que va a haber muchos cambios es en los procesos de documentación en los aeropuertos. Creen que ahora será más común que cada quien documente su maleta y haga web check-in, que haya estaciones de desinfectante de manos en puntos frecuentes, pago sin contacto en lugar de efectivo y un mayor uso de escaleras en lugar de elevadores, ya que en estos no se puede mantener la sana distancia.

Recientemente el Aeropuerto Internacional de Hong Kong ha colocado cápsulas de desinfección de cuerpo completo, una medida que podría ser adoptada por muchos puertos aéreos. Estas cabinas, por demás complejas, tienen en la entrada un lector termodinámico que mide la temperatura del viajero; si tiene fiebre elevada, no abrirá sus puerta como señal de no ser apto para viajar. Una vez dentro, la persona pasará por un proceso de desinfección de 40 segundos a través de fotocatálisis (un método de limpieza basado en rayos UV) para matar virus y bacterias en el cuerpo. Las cápsulas también aplican un spray dirigido a la ropa y artículos de mano. Actualmente, las cabinas son utilizadas por el personal del aeropuerto como una prueba de procedimiento; más adelante se espera que todos los viajeros tengan que pasar por una.

Antes de abordar

La WTTC dicta que el futuro de los viajes en los aeropuertos seguirá las reglas del distanciamiento social, así como un probable uso obligatorio de mascarillas. Por otro lado, algunas aerolíneas han hablado de hacer pruebas de COVID-19 a todos los pasajeros antes de abordar; es el caso de Emirates, que en abril de este año se volvió en la primera en realizar este tipo de pruebas en un vuelo entre Túnez y Dubái. Se trata de una prueba rápida de sangre que arroja resultados en diez minutos, realizada por la Autoridad de Salud de Dubái.

“Estamos trabajando para aumentar las capacidades para hacer test en el futuro y ampliarlo a otros vuelos”, indicó el jefe de operaciones de Emirates, Adel Al Redha, en el comunicado donde dieron a conocer las acciones preventivas. “Esto nos permitirá hacer pruebas in situ y proveer inmediata confirmación de pasajeros de Emirates viajando a países que requieran certificados de test del coronavirus”, añadió.

En el avión

Las aeronaves también estarán sujetas a regímenes de limpieza intensiva. Aerolíneas como EasyJet han considerado  dejar de vender el asiento de en medio como una medida de distanciamiento social en lo que el ritmo de ventas y viajes vuelve a subir. 

Algunos otros incluso han imaginado un cambio de diseño de las aeronaves para evitar la mayor cantidad de contacto entre los viajeros. Los diseñadores italianos Aviointeriors ha presentado dos nuevos tipos de asientos que están destinados a mantener una distancia segura entre los pasajeros. En ambos casos se respeta el diseño actual de tres asientos juntos, con la diferencia que cada sillón se vuelve una pequeña cabina privada separada con una barrera de plástico. 

Al aterrizar en el destino

El aeropuerto de Viena empezó a ofrecer a los viajeros que aterricen en esta ciudad la posibilidad de hacerse una prueba rápida (arroja el resultado en tres horas) para saber si el viajero tiene que aislarse por 14 días o no. Otra manera en que el gobierno austriaco se asegura que quienes entran a su país no tienen el virus es a través de un certificado médico de máximo cuatro días de antigüedad que indique la salud del pasajero. El costo de la prueba es de 190 euros.

Pasaportes de inmunidad

Si bien distintos gobiernos alrededor del mundo han hablado sobre un pasaporte con un sello que certifique que el viajero ya tuvo COVID-19, en un documento publicado por la Organización Mundial de la Salud a finales de abril de este año, se llegó a la conclusión de que todavía no hay evidencia suficiente que demuestre si los pacientes que han padecido esta enfermedad no volverán a tenerla o ya no pueden contagiar. “Las personas que asumen que son inmunes a una segunda infección, porque han recibido un resultado positivo, pueden ignorar los consejos de salud pública. Por lo tanto, el uso de dichos certificados puede aumentar los riesgos de transmisión continua”.

Burbujas de viajes, el futuro del mañana

Mientras México se enfrenta a las peores semanas de la pandemia, hay destinos que ya han logrado grandes mejoras y se cuestionan qué pueden hacer para reactivar los viajes. El primer ministro de Australia, Scott Morrison, y Jacinda Ardern, de Nueva Zelanda, han hablado sobre la posibilidad de crear una “burbuja” entre ambas islas. La idea consiste en abrir las fronteras únicamente entre estos dos países y llegar a un acuerdo de las medidas a tomar para primero reactivar los viajes de trabajo y luego de turismo.

Otras naciones que han llegado a un acuerdo de abrir las fronteras únicamente entre ellos son Estonia, Latvia y Lituanaia. A partir del 15 de mayo, los tres países bálticos van a tener libertades de tránsito entre ellos debido al gran manejo que tuvieron sus respectivos gobiernos en cuanto a la pandemia del COVID-19. El primer ministro de Lituania, Saulius Skvernelis, confirmó que cualquier viajero que no venga de uno de los países de la burbuja tendrá que estar aislado por 14 días para asegurarse que no sean portadores del virus.

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