julio 25, 2019
Viajar verde: cómo compensar nuestra huella de carbono al volar en avión
Paola Gerez Levy

Una alternativa para compensar las emisiones de gases invernadero sin tener que sacrificar los viajes aéreos.

Por donde quiera que miremos, somos parcialmente responsables de las emisiones de dióxido de carbono y demás gases del efecto invernadero. Y aunque es cierto que este compuesto es el resultado de cada exhalación que hacemos –y que es inevitable–, los medios de transporte son, hasta ahora, los mayores culpables del exceso de dichas sustancias en la atmósfera.

El transporte aéreo es uno de los protagonistas en cuanto a emisiones contaminantes. Si bien los medios terrestres contribuyen con más de tres cuartas partes al efecto invernadero, la aviación coopera con un 2% del total –si ésta fuera un país, se colocaría entre los primeros diez más contaminantes, según cifras del Grupo de Acción de Transporte Aéreo (ATAG)–. Con esto en mente y para reducir la huella de carbono que dejan los viajes en avión, las aerolíneas han implementado programas en donde los pasajeros pueden contribuir.

Según ATAG, en 2017 4,100 millones de pasajeros viajaron por aire.

Se trata de las Compensaciones de carbono, un complemento adicional que los viajeros pueden comprar a la hora de reservar su boleto de avión. A través de este sistema, y aunque la aeronave contamina lo mismo, utiliza esos recursos para contribuir en acciones que benefician al medio ambiente, a las comunidades y a la biodiversidad.

Proyectos en beneficio del medio ambiente

En México, las empresas Aeroméxico y Volaris con sus respectivos programas Vuela Verde Cielito Limpio ofrecen este tipo de adiciones, las cuales varían ente 22 y 42 pesos por billete. Con lo recaudado, las aerolíneas contribuyen a proyectos dentro del país que son regulados por la Plataforma Mexicana de Carbono, tales como los parques eólicos en Oaxaca, la planta solar Aura en La Paz, o el relleno sanitario cerca de León.

En la región del Istmo en Oaxaca operan 22 campos de energía eólica.

Si hablamos en términos radicales, la mejor manera de borrar la huella de carbono al viajar es no abordar aviones. Sin embargo, los aviones se mantienen como la forma más sencilla de llegar a destinos lejanos. Para quienes no planean dejar de volar, además de la compra de su compensación, pueden realizar la documentación desde casa, ya que de esa manera se ahorra papel, energía y tinta.

El futuro de los vuelos sustentables

En los últimos años, las asociaciones de aviación se han unido en un esfuerzo colectivo para acercarse mucho más a las metas establecidas en 2012 por el Protocolo de Kioto, las cuales se concentran en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, entre los que se encuentran el dióxido de carbono, metano o el ozono. La evolución ha sido enorme, pues entre 1960 y 2017, la relación de gasto de combustible por asiento se volvió 80% más eficiente, según ATAG.

Hacer check-in desde casa ahorra tiempo, papel y tinta de impresión.

Otros progresos han sido realizar vuelos que no generan residuos (la aerolínea Qantas es pionera), trabajar en el desarrollo de biocombustibles (a base de algas y otras materias orgánicas), y modificar los fuselajes para que sean más aerodinámicos (un caso exitoso de esto fue la implementación de los winglets en la punta de las alas, las cuales cortan mejor el aire y ahorran entre un 3% y 7% el consumo de combustible).

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