febrero 11, 2020
En Corea del Sur conocen el sutil arte de no hacer nada (sin sentirse culpables)
Redacción Travesías

Space-out, una competición en donde gana quien no hace nada.

La prisa como estilo de vida. Ir de aquí para allá, siempre corriendo, apresurados, impacientes, nerviosos. Un acelere interno que demanda hacer todo rápido y al mismo tiempo: saludar, contestar un mensaje, enviar un correo, expresar una opinión, ver la hora, beber café, leer un artículo… Parece que el tiempo nunca alcanza. Consciente de esto, la artista surcoreana Woops Yang creó Space-out, una competencia en donde gana aquel que no haga absolutamente nada, durante hora y media.

Foto: Space-out by Woops Yang.

Space-out, o cómo no hacer nada

La primera contienda se celebró en Seúl en 2014 y, a partir de entonces, también se ha llevado a cabo en Beijing. En cada edición, los participantes deben acatar una serie de reglas, entre ellas, nada de teléfonos celulares. Y es que el reto consiste en perderse en lo abstracto de la manera más serena posible, mirando al infinito, sin nerviosismo ni preocupación por “malgastar el tiempo sin hacer nada”. Space-Out nació luego de que Woops Yang cayera en cuenta de su estrés y agotamiento crónico, y de cómo pese a ello, se sentía mal por no ser productiva de alguna manera.

Foto: Space-out by WoopsYang.

Cualquier persona del mundo puede participar, sólo debe estar consciente de que, durante 90 minutos, no podrá usar su teléfono, conversar, mirar el reloj, reírse o dormir. Los ritmos cardiacos de los integrantes se monitorean cada 15 minutos para asegurarse de que están tranquilos; quien mantenga sus pulsaciones más relajadas, gana.

Para hacerlo un tanto más artístico, las sedes suelen ser puntos ajetreados, con bastante circulación de gente. La intención es hacer una comparativa de un grupo de personas relajadas y en calma, versus aquellas que van apresuradas y abstraídas por el caos citadino.

Foto: Space-out by Woops Yang.

Foto: Space-out by Woops Yang.

El placer del “nada”

En Italia es común escuchar la frase l’arte di non fare nulla (el arte de no hacer nada), y es que allá sí que se toman en serio el descanso y el esparcimiento personal. La glorificación de estar siempre ocupado no es la regla general. Al contrario, emplean su tiempo para no hacer nada y así regocijarse en bienestar. Esta habilidad de disfrutar el presente lo hacen de manera cotidiana y no sólo cuando están de vacaciones; de ahí el éxito de esta costumbre italiana.

Para lograrlo, el primer paso es no sentir culpa ante la ausencia de “cosas por hacer”. A eso le sigue desprenderse, aunque sea un par de horas, de los aparatos móviles. Por último: no temerle al “nada”, pues más que un vacío, puede ser una ventana a la introspección que nos permite disfrutar de los detalles de nuestro alrededor que, de otra manera, pasamos por alto.

Para participar en Space-out, puedes revisar los detalles de la próxima convocatoria aquí.

Foto de portada: Frontier

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