junio 30, 2020
Cuatro mercados en México a los que todos tenemos que ir al menos una vez
Mariana Castro

Espacios gastronómicos y culturales (llenos de sabores y colores) que hay que visitar al menos una vez en la vida.

En su libro Confieso que he vivido (1974), el poeta chileno Pablo Neruda escribió sobre México: “Lo recorrí por años enteros de mercado a mercado. Por que México está en los mercados. No está en las guturales canciones de las películas, ni en la falsa charrería de bigote y pistola … Todo esto lo dan los mercados más hermosos del mundo. La fruta y la lana, el barro y los telares, muestran el poderío asombroso de los dedos mexicanos fecundos y eternos.”

Neruda es uno de muchos —entre ellos Monsiváis y Octavio Paz— que se han maravillado y escrito sobre los mercados en México. Coloridos, ruidosos, a veces incómodos y siempre estimulantes, estos espacios son indispensables para entender la historia del país. Y es que más allá de su valor gastronómico y comercial, hay una multitud de sitios que son cultura viva que data de la época prehispánica.
En honor a lo anterior escogimos cuatro mercados que se han convertido en una parada necesaria para locales y visitantes.

Mercado Lucas de Gálvez

Mérida
Con más de 120 años de historia, el también conocido como Mercado Municipal de Mérida es uno de los más grandes y antiguos de la ciudad. Ubicado en el centro de Mérida, a pocas cuadras del Zócalo, este espacio es famoso por su oferta artesanal. Aquí los entusiastas de las compras deber venir con un presupuesto flexible, pues hay desde tapetes de henequén hasta hamacas, sombreros y guayaberas. En términos gastronómicos tampoco decepciona, ya que además de los puestos de antojitos, en este lugar se puede conseguir cualquier ingrediente que llena de sabor a la cocina yucateca: achiote, chiles dulces, recados (mezclas de especias), naranja agria, chaya e ibes (frijoles blancos), entre muchos otros.

Fotos: Adam Wiseman.

Mercado de Tlacolula

Oaxaca
A 40 minutos del centro de la ciudad de Oaxaca está Tlacolula de Matamoros, un municipio conocido por su impresionante mercado, que encuentra su mejor momento en los domingos de tianguis. Este lugar —donde aún se usa el trueque— es una avalancha de estímulos. A cada paso hay más y más sonidos, aromas y colores. Colores en las frutas, verduras, artesanías, flores y aguas frescas; pero también en las faldas, blusas, pañuelos y trenzas de las mujeres vendedoras.

Fotos: Arnaud B. (izquierda) / Mariana Castro (derecha).

Si bien uno puede pasar horas en la parte exterior —decidiéndose entre el pan, el quesillo, los chapulines, el mole, los helados o el tejate—, hay que entrar al mercado y disfrutar de los puestos de comida. Aquí huele a humo, el techo es de colores y los encargados de cada local se pelean a los clientes con la promesa de ofrecer la mejor barbacoa de todas, ya sea blanca o enchilada.

Mercado San Juan de Dios

Guadalajara
Oficialmente llamado Mercado Libertad, se trata del mercado techado más grande de Latinoamérica, con 4000 metros cuadrados de extensión y alrededor de 3000 puestos. Diseñado por el arquitecto Alejandro Zohn, el mercado abrió sus puertas en 1958 y se ha convertido en un ícono tapatío. Está dividido en tres niveles; el primero ofrece una gran variedad de dulces típicos de Jalisco —ates, borrachitos, cocadas, cajetas— y todo tipo de artesanías, desde piezas de barro hasta marroquinería. En el segundo están las fondas y restaurantes —la hora de la torta ahogada, el pozole, el menudo y la birria de calidad—, y en el tercero hay todo tipo de electrónicos, películas, ropa y zapatos.

Fotos: Diego Berruecos.

Mercado de La Merced

Ciudad de México
Entre los mariscos de La Viga, las flores de Jamaica, los helados de Medellín, la ropa de La Lagunilla y las delicias exóticas de San Juan, Ciudad de México es un universo aparte cuando se trata de mercados. Sin embargo, el Mercado de la Merced tiene un lugar muy especial en el corazón de los locales, ya que hasta principios de los ochenta —antes de la llegada de la Central de Abasto— fue el mercado mayorista más importante de la ciudad. Si bien explorarlo puede llevar varios días, su oferta de frutas y vegetales es lo que más vale la pena, en especial su famoso pasillo de los nopales.

Fotos: Jordana Btp.

Hace algunos años, el proyecto multimedia CIUDADMERCED.MX propuso una exploración muy completa y distinta del barrio de la Merced. Esta iniciativa consistió de un programa de talleres con la comunidad, una bitácora de investigación, un documental y una plataforma digital (ciudadmerced.mx), donde se puede recorrer el barrio y sus sitios principales —incluido el mercado— mediante una serie de fotos, animaciones y videos.

Recorrido por la Nave Mayor / Mercado de la Merced from menuma narrativa a la deriva on Vimeo.

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Foto de portada: Diego Berruecos.

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