marzo 25, 2020
¿Cómo viajaban las mujeres en 1920? Cuando estar sola era un acto revolucionario
Paola Gerez Levy

Las mujeres han explorado el mundo desde hace 100 años, pero las circunstancias eran muy diferentes.

El primer registro de una mujer que recorrió Europa y Medio Oriente data de principios del siglo IV. Hablamos de Egeria, quien, Biblia en mano, salió de su natal Galicia para llegar a sitios tan remotos como Constantinopla o al Monte Sinaí al norte de Egipto. Cuando pensamos en cómo este personaje realizaba sus viajes tenemos que cambiar nuestra concepción de tiempo y espacio. Trayectos que ahora duran horas, antes se recorrían en días, en meses. Y si a esta ecuación le sumamos el machismo exacerbado y hegemónico, seguro Egeria la pasó bastante mal.

Más de un milenio después, tras el oscurantismo de la Edad Media, se puso de moda entre las féminas ir a recorrer lo que las rodeaba. A finales del siglo XIX e inicios del XX, grupos de mujeres adineradas de Europa occidental y de Norteamérica empezaron a subirse a los barcos para conocer nuevos horizontes. En esa época emprender un viaje como mujer no estaba bien visto, por lo que, a menudo, las que se se embarcaban eran catalogadas como “exóticas”. Su perfil de exploradoras era parecido: eran educadas, de familias liberales y tenían la posibilidad de abandonar a sus esposos para descubrir el mundo con su dinero personal.

Mujeres viajeras 1920 en tren

mujeres 1920 viajes

Nacidas para descubrir el mundo

Así como Egeria enviaba escritos con sus vivencias de regreso a casa, estas visionarias también se dedicaron a documentar sus trayectos y estancias. Gracias al imperialismo británico pudieron mandar sus bitácoras desde los lugares más remotos del mundo. Estos documentos llegaban a Europa en forma de carta o de ensayos cortos y hubo cientos de personas que los guardaron.

Tal fue el caso de las inglesas Mary Kinglsey y Gertrude Bell, quienes conocieron los rincones de África Occidental en 1897 y Oriente Próximo en 1905 respectivamente. Otro gran ejemplo fue la periodista española Carmen de Burgos, conocida como Colombine, quien además de impulsar los derechos de las mujeres en su país, hizo un recorrido por Suiza, Dinamarca, Suecia y Noruega, y en 1926 llegó hasta los canales de Xochimilco. Por su parte, Ella Maillart zarpó en su velero en 1922 desde Cannes a Córcega. Más tarde se dedicó a viajar entre China e India.

carmen de burgos 1920

Carmen de Burgos.

Mirando hacia América, resaltan nombres como la legendaria Amelia Earhart, una pieza clave en la igualdad de género en Estados Unidos, quien compró su avioneta amarilla en 1921 y piloteó hasta desaparecer en 1937 en un intento por volar alrededor del mundo. Asimismo podemos mencionar a la canadiense Aloha Wanderwell, la primera mujer que trató de rodear el mundo en coche. Su aventura, a bordo de un Ford modelo T, inició en 1922 cuando sólo tenía 16 años, pasó por México, Centroamérica, Europa y el norte de África.

mujeres viajeras en 1920

Aloha Wanderwell.

¿Y las mujeres de ciudad?

Fuera de estos íconos mundiales, la sociedad urbana vivía una situación un tanto diferente que se puede analizar por dos lados. Mientras que las solteras tenían más libertad de movimiento, las casadas tenían que atenerse a los viajes que escogiera su marido. En Estados Unidos, por ejemplo, los pasaportes sólo se emitían con nombre propio a las mujeres solteras; las casadas únicamente figuraban bajo el anexo “y esposa” en el pasaporte de su esposo.

En Europa, tras la Primera Guerra Mundial, surgió una generación de mujeres empoderadas que durante los años del conflicto se vieron obligadas a trabajar en fábricas y ganar su propio dinero. Con estas nuevas actividades obtuvieron más independencia y más posibilidad de decidir a dónde querían vacacionar o qué querían conocer.

Esto no solo se manifestó a través de una revolución estética (denominado estilo flapper) en la que el pelo y las faldas se recortaron o actividades como beber alcohol y conducir se volvieron cotidianas. También se vio reflejado en la industria del turismo, ya que comenzaron a haber más viajeras en diferentes puntos, desde ciudades hasta playas alrededor del mundo.

Poco a poco las mujeres se ganaron el derecho a viajar sin un marido y quizá eso se lo debemos a todas las que reconstruyeron el planeta después de las guerras. En nuestros días los impedimentos han disminuido y ya hay quienes dejan todo para ir a conocer el mundo solas, sin acompañantes, sin justificaciones, sin planes de antemano. No importa qué tan lejos, con quién o por cuánto tiempo vayan.

mujeres 1920

Las mujeres casadas acostumbraban a viajar en familia. En la foto: Brisbane, Australia.

mujeres 1920 playa

Sussex, Inglaterra. Foto: Flashbak.

mujeres de vacaciones 1920

Poco a poco, la libertad de las mujeres viajeras se abre camino

Por desgracia, aún existen leyes que perjudican a las viajeras. Nos referimos a sitios específicos en Asia donde no se permite la entrada a mujeres, aunque lentamente las restricciones se van difuminando. Y aunque ahora parece normal que las ciudadanas tengan su propio documento de identidad; no fue hasta 2019 que la ley en Arabia Saudita permitió a las mujeres obtener su pasaporte  sin la autorización de un tutor masculino.

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