julio 5, 2019
Una isla que quiere quitar (literalmente) el tiempo
Paola Gerez Levy

Medir el tiempo puede ser una tarea un tanto ambigua si hay luz solar las 24 horas del día.

Uno de los aspectos que nos distingue a los humanos del resto de los seres vivos es la posibilidad de cuantificar el día y la noche. Sin embargo, al preguntarnos qué es el tiempo o qué significan los segundos y los minutos no hay una sola respuesta correcta. Lo que sí es seguro es que estas medidas arbitrarias (que alguna vez inventó el hombre) se han inmiscuido tan profundamente en nuestra forma de vivir que países como Japón convirtió a la puntualidad en una ley de vida y que un boleto de avión sin una hora de salida impresa es simplemente algo impensable.

Quizá la pregunta que sí deberíamos hacernos es: ¿se puede vivir sin tiempo? Aunque casi todo lo que nos rodea indique que no, la isla noruega de Sommarøy sabe por experiencia que sí es posible. Al estar en una latitud superior al Círculo Polar Ártico, esta localidad sufre de estaciones un tanto extremas, pues así como en invierno no sale el sol en dos meses, durante 69 días de verano se vive bajo la perpetua luz del sol.

Sommarøy tiene una población estimada de 350 personas.

Entre el 18 de mayo y el 26 de julio, los tres centenares de habitantes de la isla dejan de lado la rigidez de los horarios que caracterizan a la vida moderna para entrar en una temporada laxa y flexible en la que el objetivo principal es disfrutar la iluminación fuera de casa. Durante este periodo las personas podan el pasto, los  niños juegan en el parque y hay gente que nada a distintas horas de la madrugada. El clima en este lugar es tan extremo que en 2019 se hizo una petición oficial al gobierno noruego para abolir los horarios fijos en la isla.

Aunque en pleno siglo XXI es casi imposible no enterarnos de la hora (por más que intentemos no hacerlo), la señal de que estamos entrando a una zona libre de tiempo se materializa al cruzar el puente que conecta con el continente y Sommarøy, justo cuando vemos alrededor de la barandilla decenas de relojes de muñeca.

Los visitantes son alentados a abandonar temporalmente sus relojes.

Qué hacer una vez en Sommarøy (durante el verano)

Esta isla está a una hora de la ciudad de Tromsø. Es tan pequeña que se puede rodear en menos de dos horas. Al recorrerla (literalmente a cualquier hora del día) uno pasa por casitas de madera pintadas de diferentes colores y muelles, ya que la pesca de arenque es una de las actividades principales de Sommarøy, además del turismo.

Pero además de su rareza, no está demás remarcar que los paisajes de verano parecen una pintura: las montañas nevadas de Kvaløya y las praderas verdes que terminan en un mar comparable con el Caribe en color, mas no en temperatura.

La temperatura del agua en el norte de Noruega no supera los 12ºC.

Los paseos por el Mar de Noruega pueden extenderse hasta la una de la madrugada.

Aquí solo hay un hotel para visitantes: el Sommarøy Arctic Hotel. Durante una estancia en este alojamiento vale la pena disfrutar del aire libre y aprovechar los días de verano. Una actividad inolvidable es recorrer la costa de distintas islas que conforman el archipiélago, a bordo de un velero o un kayak. Por otro lado, para quienes prefieren la tierra firme, otra posibilidad es contemplar panorámicamente el misterioso mar de Noruega.

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