febrero 25, 2019
Las cascadas de fuego (y otras razones para viajar a Yosemite)
Paola Gerez Levy

Los cuatro elementos se juntan en este paisaje de California

La luz es una poderosa fuente de energía que se propaga en forma de ondas y que viaja por el espacio. Cuando estas oscilaciones tocan un objeto sólido, hacen posible que se vea su color, su textura y su forma. Un ejemplo de esto, y que se encuentra en la naturaleza, es Firefall, una cascada que cobra vida con los atardeceres.

El fuego sustituye al agua

En el Parque Nacional de Yosemite, en California, existen numerosas caídas de agua. Sin embargo, Firefall es particular puesto que el sol del final del día se refleja sobre la cascada y hace que el agua que cae luzca como lava. Dicho fuego fluye por la pronunciada pendiente de la montaña El Capitán, el monolito de granito expuesto más grande del planeta.

Casacada de fuego en Yosemite

Las cascadas en Yosemite se forman únicamente con el agua del deshielo, por lo que sólo es posible presenciarlas en invierno y a principios de la primavera. Entonces, si lo que se busca es ver ese anaranjado fosforescente más vale visitar la zona durante las últimas dos semanas de febrero.

Antes de descubrir Firefall

La primera fotografía de Firefall radiante la tomó Galen Rowell apenas en 1973. Sin embargo, la historia del nombre proviene de un siglo atrás, en 1872, cuando un tal James McCauley  (que operaba un pequeño hotel en Glacier Point) acudía a la cima de una de las montañas del parque para prender fogatas.

Casacada de fuego en Yosemite

Todas las noches el hombre lanzaba al precipicio las brasas que quedaban para apagar el fuego, y mientras la bola incandescente caía, se creaba la ilusión de una cascada de lava. A partir de ahí este ritual se convirtió en una atracción que se realizó diariamente a las 9 de la noche, hasta que se prohibió en 1968 por cuestiones de daño al medio ambiente.

Conocer Yosemite Valley

Sería difícil recorrer las 259 mil hectáreas que abarca el Parque Nacional, pero existen ciertas áreas que fascinan a los 14 millones de visitantes que acoge el lugar cada año. Y es que en este sitio se pueden descubrir: lagos, senderos para ciclismo de montaña, bosques de secuoyas milenarias (tan altas como rascacielos), 1,300 kilómetros de veredas para caminar y una serie de paisajes únicos en el mundo.

Casacada de fuego en Yosemite

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