octubre 27, 2017
48 horas en Querétaro (viñedos incluidos)
Diego Parás

Un recorrido por su zona de viñedos y el área donde está uno de los monolitos más grandes del mundo.

Día uno
Por la mañana
Finca Quesos VAI te hará olvidar el ajetreo de la ciudad; es el lugar perfecto para iniciar tu escapada. Aquí es posible conocer —en un recorrido de aproximadamente una hora— el proceso para fabricar queso artesanal, desde que la vaca es ordeñada hasta que llega a tu mesa. No te puedes perder la cata de quesos organizada en una de sus terrazas con vista a los caballos que pasean por los jardines.

Por la tarde
Es bien sabido que la Peña de Bernal es el tercer monolito más alto del mundo (después del de Gibraltar y Río de Janeiro), pero lo que pocos saben es que solía ser un volcán que se enfrió, la lava se solidificó y la erosión dejó al descubierto esta enorme piedra. La mejor manera de conocerla es en un vehículo 4×4 que la recorre a lo largo dando vistas espectaculares y poco conocidas de la peña. Los más aventureros y experimentados pueden subirla escalando o por una ruta escalonada que llega casi a la cima que ofrece la mejor vista de los viñedos de alrededor.

Querétaro

Por la noche
Tequisquiapan, pequeño pueblo mágico, es el escenario perfecto para pasar una tarde relajada entre mercados de artesanías. Despedir el día cenando en una terraza que tiene una de las mejores vistas de la plaza central y de su parroquia marca el fin del primer día. Te recomendamos pedir la entrada “Ruta del queso y vino” y de plato fuerte la parrillada, menú perfecto para compartir.

Día dos
Por la mañana
El Centro Histórico de Querétaro es una versión reducida del de la Ciudad de México: menos coches, menos gente, menos movimiento; pero no por eso menos bello. Disfrutarlo a pie para poder entrar a las diferentes tiendas es la mejor opción. Para conocer la oferta gastronómica, hotelera y de vida nocturna hay que recorrer la calle 5 de Mayo en dirección a la plaza de Armas. Llena de historia, muchos dicen que aquí se originó el movimiento de la Independencia en la Casa de la Corregidora (que hoy puede ser visitada). Mientras la calle sigue bajando, uno llega al templo de San Francisco y al jardín Zenea en donde la orquesta filarmónica de Querétaro suele presentarse en vivo. Cruzando el parque y su kiosco, sobre la avenida Benito Juárez, una cuadra al norte está el Teatro de la República; aquí se entonó por primera vez el himno nacional y se firmó la Constitución. En contraesquina hay una dulcería, excusa ideal para probar los dulces típicos de la región.

 

Por la tarde
Cadereyta, un pequeño pueblo a una hora de la capital, tiene uno de los viveros más importantes de cactáceas y suculentas en América Latina. La familia Schmoll se ha encargado —desde hace 75 años— de hacer un catálogo de las diferentes especies de plantas mexicanas y de todo el mundo, principalmente del continente africano. Hileras enormes de plantas de todas las formas y tamaños llenan el lugar. Lo mejor de la visita es que al salir te puedes llevar una suculenta o un pequeño cactus.

Querétaro

Por la noche
Para cerrar con broche de oro: un paseo por los viñedos al atardecer. Querétaro se ha convertido en la segunda región vitivinícola más importante del país. Opciones de viñedos hay muchas, pero De Cote, por la arquitectura y diseño de sus bodegas, además de sus viñedos con vista a la Peña de Bernal, se ha vuelto una parada obligada al hacer la ruta del queso y vino. El recorrido incluye la cata de dos copas de vino de la casa guiada por un sommelier.

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