julio 31, 2020
De autoconsumo a bares internacionales: el camino del mezcal
Diego ParásFotos: Paulina Figueroa y cortesía Ojo de Tigre

Mezcal Ojo de Tigre hizo oficial su alianza con Pernod Ricard para llevar esta bebida, la más espirituosa de todas, a las barras del mundo.

“¿Eres de México?, ¡oh, tequila, Cancún, Tijuana!”, es una respuesta estereotipada que todo viajero mexicano que haya salido del país se ha acostumbrado a oír. Sin embargo, en mi último viaje a Estados Unidos —en Denver—, al presentarme como reportero de una revista mexicana, el dueño del restaurante me dijo “¡oh, mezcal, agave, Oaxaca!”. 

Si bien me agarró por sorpresa, me hizo sentido que esa fuera su respuesta. Actualmente se toma más mezcal en Estados Unidos que en México (según aprendería más adelante). Dos años antes, en una clase de coctelería en uno de los bares con “más onda” del centro de Las Vegas, las dueñas me presentaron sus botellas de mezcal —de etiquetas sospechosas y nombres completamente desconocidos— como si fueran el secreto mejor guardado de este lado alternativo, creativo y experimental de la ciudad. Me preguntaron por las diferencias con el tequila, cómo tomamos mezcal en México y oyeron mis historias de palenques metidos en la sierra oaxaqueña, en donde el mezcal se hace a cielo abierto y se toma derecho, acompañado de chapulines y sal de gusano. (Puede que me haya aprovechado del misticismo detrás de la bebida pero no mentía). 

Sus caras de asombro me recordaron cuando años atrás una familia oaxaqueña me contó las mismas historias sobre esta bebida, sorprendidos de conocer a un mexicano que no la hubiera probado antes. En mi defensa, fuera de Oaxaca, el auge del mezcal es bastante nuevo, pero al ver que mis conocimientos dejaron de sorprender al dueño de ese restaurante en Denver, me pregunté ¿cómo es que esa bebida desconocida hace no mucho en México ha crecido tanto en tan poco tiempo?

Tiempo después, mientras esa pregunta seguía revoloteando por mi cabeza, me enteré que el mezcal Ojo de Tigre firmó una alianza con Pernod Ricard, la segunda empresa más grande del mundo de vinos y licores para llevar el mezcal a todo el mundo. La pregunta se hizo aún más presente y para intentar resolverla, platiqué con Roberto Hidalgo, Director Comercial de Pernod Ricard.

El mezcal en México ha pasado por un proceso de reivindicación muy particular en los últimos años. Que Ojo de Tigre lleve esta bebida —antes considerada de mala calidad— al mercado de lujo internacional con Pernod Ricard podría ser considerado como la cumbre de esta evolución. ¿Cómo ven ese proceso histórico como marca, en qué momento se sumaron al movimiento (por qué decidieron ese momento) y qué aportaron que en tan sólo dos años lograron esta alianza tan importante? 

Primero que nada, el mezcal es una categoría que lleva existiendo por lo menos 500 años. Es un producto ancestral que se ha consumido en México pero se percibía como una bebida de mala calidad ya que nunca fue una categoría o una bebida que se creó para comercializarse. Era producida principalmente en Oaxaca para el autoconsumo de la gente o las comunidades que lo hacían. 

Sin embargo, con el éxito que ha tomado en los últimos años, México como país y el tequila, aunado a la tendencia de la mixología; el mezcal se ha puesto de moda y cada vez gana un lugar en la industria. Hoy en día, los bartenders a nivel mundial —así como muchos emprendedores y productores de esta bebida milenaria— han impulsado la categoría para posicionarla como la de mayor crecimiento en México y Estados Unidos. 

Por todos estos motivos, decidimos subirnos a este tren. Adicionalmente, los socios detrás de la marca, que somos un grupo multidisciplinario de emprendedores mexicanos, abanderado por nuestro socio Luis Gerardo Méndez (quien es un apasionado de esta bebida), la agencia ColoursCMX, así como la casa productora Casa Lumbre, creadora de muchas otras marcas de bebidas espirituosas de talla internacional, han hecho que Ojo de Tigre sea una historia de éxito en México, culminando así en esta alianza tan importante para nosotros con Pernod Ricard, la segunda empresa más grande del mundo de vinos y licores.

“Mezcal artesanal elaborado en pequeños lotes con base en métodos tradicionales y agricultura sostenible” son algunos de sus principales valores, ¿cómo van a mantenerlos en un cambio tan importante en la producción como el de empezar a exportar la bebida? 

Para considerarte mezcal artesanal, la producción tiene que ser la misma y no pensamos cambiarla en lo absoluto. Lo que sí hemos hecho es preparar con mucha anticipación nuestra parte operativa para garantizar que podamos cumplir cualquier demanda de cualquier país al que vayamos a lanzar la marca. Contamos con la materia prima necesaria y la parte de elaboración es fácil de replicar, creciendo los trenes de producción conforme vaya aumentando la demanda.

El mezcal es una bebida milenaria y muchas marcas se quieren “trepar” a ese discurso cuando, en realidad, son bastante nuevas. Ojo de Tigre, en cambio “nació con la clara intención de posicionar el mezcal dentro del gusto de nuevos consumidores”. ¿Cómo es la mirada y acercamiento moderno de la marca ante una bebida milenaria?

La categoría de mezcal es hoy en día, una categoría de nicho. Representa el 2% de la industria de bebidas y licores en México y menos del 1% a nivel global. Dicho esto, efectivamente, la mayoría de las marcas tienen un posicionamiento mucho más enfocado en un tema artesanal, cultural, de proveniencia, etc. En Ojo de Tigre queremos ser diferentes, queremos ser una marca más de estilo de vida. Si bien no pierde la tradición milenaria de la categoría, sí la quiere llevar más lejos. Atraer nuevos consumidores de otras bebidas como puede ser el tequila, whisky, ron, etc., con el fin de poder llevar el mezcal a más consumidores en el mundo y crecer la categoría a nivel global.

¿Cómo se ve esto reflejado en el producto final? 

En un empaque único y con un producto innovador que mezcla las características del agave Tobalá y Espadín para crear un mezcal de perfil suave y balanceado, que es muy fácil de tomar ya sea solo o mezclado. 

Cuentan con dos versiones: ensamble de espadín con tobalá y su versión reposada. ¿Por qué elegir la filosofía de “hacer una cosa y hacerla bien”?, ¿eso seguirá así o van a incorporar nuevos productos a su cartera? 

Hoy en día tenemos estas dos variantes y no pensamos en el corto o mediano plazo sacar alguna otra, creemos que el portafolio por ahora está completo y más bien tenemos que enfocar nuestros esfuerzos en dar a conocer y posicionar estos dos. 

¿Qué podemos esperar de Ojo de Tigre en esta nueva etapa? 

 

Estamos muy contentos de lo que hemos podido lograr en tan poco tiempo del lanzamiento (dos años), pero esto no termina. Tenemos que seguir impulsando la marca y construyendo para crear una historia de éxito, pero ahora a nivel internacional.

¿Cuáles son los pasos a seguir a partir de ahora? ¿Cuáles son sus metas a corto, mediano y largo plazo? 

En el corto plazo queremos seguir construyendo esta historia de éxito que Mezcal Ojo de Tigre ha tenido en el mercado doméstico. La categoría tiene muchísima oportunidad para crecer. Acabamos de lanzar nuestro mezcal reposado y ahora parte del enfoque va a ser darlo a conocer a todos los fans de la marca y presentarlo a nuevos consumidores. Nuestro objetivo en México es al menos duplicar nuestras ventas del año pasado y llegar a 9,000 cajas con nueve litros cada una. En el mediano plazo, vamos a lanzar la marca en Estados Unidos (estimamos que sea a mediados de agosto) y en el largo plazo, vamos a ir abriendo nuevos países en Europa y otros continentes con el fin de llevar el mezcal a más consumidores en el mundo.

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