enero 28, 2020
Real de Catorce: un pueblo fantasma (en el que también cae nieve)
Paola Gerez Levy

Las estructuras de piedra que caracterizan al pueblo se veían camuflajeadas en la niebla de la mañana.

Ante el mundo, México se presenta como un territorio soleado en el que el invierno no es muy fuerte. Pero así como nuestro país es diverso en gastronomía, arte o dialectos indígenas, también lo es en clima. Por más raro que parezca, hay sitios como Real de Catorce que, de vez en cuando, ofrecen una experiencia invernal digna de fotografiarse.

Este pueblo se localiza en la zona norte del estado de San Luis Potosí, en medio de dos montañas que forman parte de la Sierra de Catorce. Debido a sus casi 3 mil metros de altitud, Real de Catorce es más bien gélido, pero el pasado 21 de diciembre, en medio del frente frío número 24, la temperatura descendió tanto que, al amanecer, rondaba los cero grados. El resultado fue una extraordinaria nevada que cubrió de blanco los techos de piedra de las casas, las calles, los árboles y las plantas de nopal de los cerros aledaños para dar lugar a una postal única.

real de catorce

Real de Catorce, un pueblo fantasma en medio de la sierra

La historia del pueblo comenzó desde 1773, cuando los mineros Sebastián Coronado y Manuel Martínez hallaron una de las minas de plata más fructíferas del virreinato, casi a la par de las vetas encontradas en Zacatecas y Guanajuato. La búsqueda de minerales en esta región alcanzó su auge a principios de la década de 1810, aunque siguió operando hasta bien entrado el siglo XX.

Una día este florecimiento terminó y el pueblo quedó abandonado. Varios factores contribuyeron a esta situación, entre ellos la súbita escasez de la plata y la inundación de una de las excavaciones. Poco a poco, los mineros emigraron hasta dejarlo tal y como luce ahora: como un pueblo fantasma donde sólo se contemplan muros de piedra, casas polvorosas, naturaleza salvaje y el paso del tiempo.

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Real de Catorce de día. Foto: Visit México

¿Qué más visitar?

Este Pueblo Mágico tiene varias formas de apreciarlo. Para conocer la vida minera, lo mejor es dirigirse al este de Catorce. Los más intrépidos pueden rentar jeeps y recorrer la sierra y las montañas de los alrededores.

Si se busca una experiencia más natural, la recomendación es una excursión al Cerro Quemado; se puede llegar ya sea a pie o montando un caballo, de cualquier forma el paseo dura alrededor de una hora. Lo que caracteriza a este sitio, además de brindar vistas inigualables (sobre todo del atardecer), es que forma parte de la Wirikuta, un lugar sagrado y de peregrinación para la cultura wixarika o huichola.

Otra alternativa es hacer una excursión a Estación Catorce, a un lado. Esta localidad es atravesada de norte a sur por las vías del tren, las cuales se utilizan hasta hoy en día.

cerro quemado rela de catorce

Cerro Quemado.

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