febrero 14, 2020
La Llorona: una playa virgen donde la arena (literalmente) habla
Frida Méndez

La arena de esta playa “chilla” con cada pisada.

Michoacán posee uno de los secretos naturales mejor guardados: entre los más de 200 kilómetros de costa en el Océano Pacífico conserva un litoral con altos acantilados, arena amarilla y aguas azuladas, dignas de grandes postales y experiencias. Tal es el caso de La Llorona, una playa que guarda su genialidad en su gravilla; según cuentan los lugareños, al pisar este terreno se puede escuchar una suerte de llanto, un ruido que se origina por un efecto sonoro que ocurre debido a los componentes del subsuelo que truenan con la fricción de los pies y la arena.

Foto: Guiovanna Jaramillo.

La llorona, ese rincón privilegiado

La Llorona es una de las costas menos exploradas de Michoacán y México. Y aunque se ubica en el municipio de Aquila, es una playa prácticamente virgen en donde sólo se puede acampar, pues no hay hoteles ni restaurantes; aunque sí pequeñas palapas en donde se ofrecen antojitos elaborados con mariscos frescos. Como su vida salvaje no ha sido perturbada, es un destino ideal para hacer snorkel, presenciar el desove de las tortugas marinas o avistar distintas especies de aves marinas que anidan en las formaciones rocosas.

La Llorona en Michoacán

A lo largo de La Llorona hay enramadas desperdigadas desde donde se pueden anclar las casas de campaña o las hamacas. Como no hay contaminación lumínica, el firmamento es claro y limpio; ver las estrellas y los amaneceres es una de las experiencias más valoradas entre los visitantes. Vale la pena resaltar que esta playa no tiene vida turística, por lo que hay que llevar agua potable, medicamentos de primera necesidad y los accesorios básicos para pasar una buena noche.

El destino turístico más cercano

Faro de Bucerías está a 12 kilómetros; ahí se puede hacer pesca deportiva, buceo, o natación. A diferencia de La Llorona, esta playa es de arena gruesa, oleaje fuerte y con muchos más turistas, entre los que destacan buzos de todo el mundo. Aunque cuenta con mayor actividad, lo cierto es que también se trata de un lugar donde reina la tranquilidad. Un destino al que se va a comer mariscos frescos preparados por la comunidad, a admirar el oleaje y a disfrutar la brisa marina.

Faro de Bucerías

Foto: Faro de Bucerías

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