abril 23, 2020
Dolce far niente: la filosofía italiana dedicada al placer de no hacer nada
Paola Gerez Levy

No hacer nada trae muchos beneficios para la salud y la mente.

Estos días de quedarse en casa nos han traído a muchos una sensación de inproductividad. Después de probar recetas, tomar un par de cursos y recorrer virtualmente los mejores museos de arte, podríamos sentir que las ideas se nos han agotado y que los días son demasiado largos si no los ocupamos en alguna actividad. Ese vacío entre las horas es peligroso, entre otras cosas porque desde niños nos han dicho que siempre hay que ocupar el tiempo en algo, y no hacer nada nos genera ansiedad.

No obstante, si algo nos han enseñado los viajes es la posibilidad de conocer no sólo otras culturas, sino filosofías que nos enseñan a vivir mejor. Pareciera que los sabios de la antigüedad (sin importar el país en el que nacieron) nos dejaron la posibilidad de desafiar el ritmo acelerado de nuestros tiempos. Un ejemplo de esto lo encontramos en Italia, donde se ha transmitido, de generación en generación, un secreto de bienestar único: la felicidad de no hacer nada.

No hacer nada es, en realidad, hacer mucho

Cualquier italiano podrá decir que dolce far niente no es echarse una siesta; es algo más profundo. El arte de no hacer nada consiste en dejar a un lado el ritmo cotidiano del día, sean cuales sean las actividades, y dedicar un momento a la introspección, a la relajación y a la conciencia de vivir en el momento, lo cual resulta, inevitablemente, en la posibilidad de experimentar fugaces sensaciones de felicidad.

no hacer nada

Foto: Jordan Nelson

Desde salir a la banqueta o asomarse por el balcón a dejar la vida pasar hasta sentarse en un café y ver a las personas que caminan por la calle, esta filosofía nos permite descubrir el encanto que tiene la simpleza de la vida. Disfrutar del instante tal cual lo hacen los italianos. Se trata de un tiempo para desconectarse de la tecnología, para no pensar en preocupaciones del futuro o remordimientos del pasado.

Ahora, no se trata de adoptar esta filosofía de un día para otro, después de todo pasar del frenesí a la calma puede ser desconcertante y puede hacernos sentir extraños. Entonces la idea es introducir en nuestra rutina pequeños momentos de serenidad. Primero algunos minutos, para disfrutar el presente y luego quizá una hora. La idea es que en un futuro viaje a Italia, podamos practicar el dolce far niente de forma original y nos detengamos en una calle a sentir el aire y a ver lo que nos rodea.

café italia

Foto: Mattia Berecchia

Algunos beneficios de descansar de la realidad

No sólo los italianos nos han advertido de las ventajas que tiene no hacer nada. La ciencia indica que desconectarnos de nuestras tareas puede traer múltiples beneficios para la salud. Darle un descanso al cuerpo ayuda a que la mente se oxigene y que pueda recargar energía.

Asimismo, interrumpir el veloz ritmo de vida que llevamos actualmente es una excelente manera de reducir el estrés. En una jornada normal, nuestro cerebro permanece en un constante estado de concentración que, después de mucho tiempo, termina por cansar a este órgano hasta el punto de volvernos menos eficientes.

Tomar un descanso nos permite mantenernos mejor enfocados (y positivos) durante todo el día.

dolce far niente

Foto: Fineas Anton

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Foto de portada: Artur Aleksanian

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