mayo 31, 2019
Los Angeles desde la mirada de Bukowski, el último poeta maldito
Karen Martínez

Poner un poquito de atención a las vidas ajenas no siempre resulta tan mal. Seguro ayuda a sobrevivir.

El último de los “poetas malditos” es  un importante referente en el mundo literario, específicamente del realismo sucio –que consiste en representar la realidad tal cual es, sin idealización y con cierta tensión emocional–. Hablamos de Charles Bukowski, el escritor que a los 51 años conoció la fama y la gloria tras publicar su primera novela El Cartero.

Buk, quien alguna vez diría que sus manos sólo servían para rascarse los sobacos, las pelotas, jalar la palanca del retrete y, de vez en cuando, firmar cheques; pasó de lavaplatos a escritor consagrado, casi siempre desempeñando un papel contestatario-lumpen. A lo largo de su vida se valió de cierto histrionismo exagerado para mantener la imagen de poeta desfachatado, de personaje marginal, insolente y peleonero.

Con un estilo sumamente personal y autobiográfico, retrató la sordidez, la crudeza y la obscenidad norteamericana; esa misma sociedad que, en algún momento, lo había relegado al grupo de los inadaptados, de los perdedores. Cuando joven, lleno de acné en la cara, con una familia disfuncional e indicios de problemas con la bebida, Bukowski pasó la adolescencia sin grandes amigos y sin novia que se le conociera. Basta ver Crazy Love (filme de 1987 basado en algunos de sus poemas) para darse una idea.

Libros de Bukowski

Los inicios

Heinrich Karl Bukowski nació el 16 de agosto de 1920 en Andernach, Alemania, una de las ciudades más antiguas del país europeo. A la edad de tres años sus padres se lo llevaron a Los Angeles, California, donde residió toda su vida.

Intentó estudiar periodismo, sin embargo, renunció por su temperamento explosivo y su vicio con el alcohol –al menos eso se cree–. Y es que el ícono de la generación beat se embriagaba en exceso porque, según él, ninguna buena historia comienza con un “Estaba yo comiendo una ensalada cuando…”.

En los años cincuenta, y de acuerdo a lo que narran sus biógrafos, abandonó LA para conocer el país; viajó por Nueva Orleans, Houston, Atlanta, Filadelfia, Miami, San Luis y San Francisco. Se entregó de lleno a los vicios, a las apuestas y al vagubundeo.

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El éxito a los 50

En 1956 empezó a trabajar como cartero, etapa que le sirvió de inspiración para escribir su primera novela El Cartero, que lo colocaría bajo los reflectores del mundo editorial y cultural; se cuenta que tardó un mes en redactar el manuscrito. A esta obra le seguirían otras igual de aclamadas como Pulp, La máquina de follar, Factótum, Hollywood, Escritos de un viejo indecente, Ordinaria locura, etc. También era pintor y se cree que hizo un centenar de cuadros con óleos, acuarelas y pasteles.

Charles Bukowski pasó sus últimos años en San Pedro, California. Sobrevivió a los excesos, a las golpizas, a la bajeza y a sí mismo. Pasó sus días de viejo apostando en el hipódromo de Hollywood Park, rodeado de sus gatos y disfrutando, de vez en cuando, de un baño en tina.

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Bukowski y su esposa Linda Lee

La ruta de Buk en LA

La vida de este poeta maldito transcurrió, en su mayoría, en las calles de Los Angeles, California. Por ello, les compartimos aquellos sitios que marcaron la existencia de uno de los escritores más relevantes del siglo XX.

La infancia la pasó en una pequeña casa ubicada en el 4511 de la 28th Street West de Los Angeles; el inmueble era habitado, hasta hace poco, por una pareja. En 1939 se graduó en Los Angeles High School. Fue a inicios de la adolescencia cuando encontró su vocación como escritor tras visitar la Biblioteca Pública de LA (west 5th Street); ahí halló Pregúntale al polvo, de John Fante y, con él, el realismo sucio.

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Interior de la Biblioteca Pública en LA

En los años cincuenta trabajó como funcionario de correos en la Terminal Annex del Centro, lugar que le dio la inspiración y el tiempo libro suficiente para redactar su primer éxito. Fue en el hostal 1623 North Mariposa donde conoció a la madre de su única hija, Marina. Aunque bebía en distintos lados, la licorería Pink Elephant era su favorita; la pueden encontrar en el 1836 N Western Ave.

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Terminal Annex del Centro LA

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Uno de los sitios preferidos de Buk, además del hipódromo

Resuelto de sus crisis económicas, solía comer en Musso & Frank Grill, uno de los restaurantes más populares entre las estrellas de Hollywood. Cuentan que ahí pedía cordero y vino blanco. Se ubica en 6667 Hollywood Blvd. y continua dando servicio.

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Fue enterrado en el cementerio Green Hill Memorials Park en 27501 S Western Ave, Rancho Palos Verdes.

“Como dijo Dios, cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas, pero no tanta poesía”, Buk.tumba-de-buk

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