noviembre 5, 2019
Por qué no hay que posponer los viajes (el mejor momento es ahora)
Frida Méndez

No existe el momento para viajar, pero tomarse un descanso ofrece tantos beneficios que vale la pena aventurarse.

Conocer los callejones de París para ver esa casa con puerta roja en la que siempre quisiste vivir. Admirar de frente las ruinas de Machu Picchu mientras te preguntas por el tiempo, te confundes con la altura y masticas una hoja de coca . Ir a Australia y descubrir que los canguros también se comen o tal vez acampar frente a un safari en el que no hay nada más que cebras bicolores que te enseñan la libertad. Aunque cada quien sueña con un sitio distinto, todos comparten la esperanza de ver el mundo a través vas de sus ojos. Tristemente a lo largo de los años la lista de visitas soñadas aumenta y la de los viajes no. Entonces vale la pena preguntarse ¿qué es lo que nos detiene?

No tomamos las vacaciones

De acuerdo a diversos estudios, una de las razones por las que las personas no viajan, es porque no están tomando sus días de vacaciones. Algo alarmante si tomamos en cuenta que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en México, el ciudadano promedio trabaja un promedio de 2,255 horas al año, lo que es el equivalente a 9 horas diarias. Una jornada laboral larga si la comparamos con las de países como Alemania, en donde se trabaja un promedio de 5 horas al día.

De por si, estas jornadas son desgastantes y si los trabajadores no toman sus días de vacaciones, el rendimiento profesional se ve afectado. Lo cierto es que nunca habrá un tiempo ideal para descansar y realizar un viaje; siempre tendremos  juntas, proyectos, deudas y problemas familiares. Sin embargo, todo es realizable si se planea con antelación, si ahorramos y si ponemos nuestra mirada en el gran objetivo de vivir. Después de todo, descansar ha sido un derecho bien ganado 

No esperemos a la persona indicada

Una excusa muy común para aplazar una aventura es que no aparece el compañero de viaje indicado, ya sea porque no encontramos a esa persona que comparte los mismos intereses o porque los horarios no logran acomodarse. Son tantos los pretextos que siempre terminamos diciendo “ya será para la próxima”. Y así pasa el tiempo y nunca conocemos ese destino. Así que la pregunta es ¿Y por qué no aventurarnos solos?.

¿Cuál es la necesidad de esperar a que llegue la persona indicada? Puedeque el momento indicado jamás llegue o que aquella relación amorosa termine antes de que el vuelo despegue. Entonces quizá había que insistir, el momento es ahora, ya que el futuro es muy incierto y sólo hay que voltear a destinos como Venecia o el Taj Mahal que están en peligro de desaparecer.

Dicho eso hay que afirmar que el mejor compañero de viaje somos nosotros mismos, y aunque parezca irónico esto no significa que estaremos solos durante todo el recorrido ya que existe mucha gente que se aventura sola. Desconocidos que por haber escogido el mismo sitio, probablemente comparten los  intereses similares. Dicho esto la pregunta obligada es ¿por qué buscar un acompañante antes de realizar una aventura, cuando en el camino podemos conocerlo?.

no hay que posponer los viajes

Somos nuestro mejor compañero de viaje

Las ventajas de no dejar los viajes para mañana son muchas, más si decidimos realizar estar aventura por nuestra propia cuenta.  Pasar tiempo solos nos da la oportunidad de explorar nuestros límites, descubrir qué nos gusta y qué no. Seguir nuestros instintos, afrontar nuestros mayores temores y sobre todo aprender a escuchar esa voz que con el ruido de la cotidianidad se enmudece.

Al viajar sin acompañante tenemos una libertad absoluta para cambiar el itinerario, invertir más tiempo en los lugares que nos llaman la atención y pasar de largo por aquellos que resultaron ser una decepción. El tiempo nos pertenece únicamente a nosotros. Así que al final de cuentas a la única persona que necesitamos convencer para viajar es a nosotros mismos.

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