septiembre 18, 2019
Una casona colonial que se convirtió en hotel, bienvenidos a Juana Bautista
Paola Gerez Levy

Este espacio es una oda a lo mexicano: a la comida, a la historia, al diseño y a la decoración.

Una visita a Tlaquepaque siempre forma parte de un viaje a Guadalajara. Gracias a su cercanía, esta pequeña ciudad, llena de arte y comida tradicional, se puede visitar en un día. Pero ¿por qué limitarse a unas cuantas horas si se puede dormir ahí? Entre todas las opciones que hay entre sus arterias para pasar la noche, vale la pena recomendar un hotel boutique perfecto llamado Juana Bautista. Se trata de un alojamiento que abrió sus puertas en mayo de 2019 sobre la céntrica calle Independencia y desde ese entonces se ha posicionado como un nuevo oasis de quietud y diseño que le permite a sus huéspedes ver este pueblo mágico con ojos renovados.

Juana Bautista ocupa la planta superior de una antigua casona de cantera gris del siglo XVI. Los encargados de renovar este espacio fueron Mónica Escoto y Antonio Orozco de la agencia de diseño Mitote. En una primera etapa, los artistas preservaron las columnas coloniales, las puertas, las escaleras de piedra, los techos de madera, los pisos de mosaicos y los detalles textiles y de cerámica que había en el recinto. En una segunda, introdujeron una multitud de detalles contemporáneos usando materiales como metal, cuero, cristal y mármol.

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Lobby. Foto: César Béjar

El hotel cuenta con siete suites nombradas en honor a canciones populares mexicanas. Todas son de diferentes tamaños, estilos y colores, lo que deja ver el eclecticismo que caracteriza a Juana Bautista. Y a pesar de que una habitación es verde y otra azul o roja, todas están enfocadas en crear un ambiente de relajación y sofisticación. Asimismo los baños, de inspiración francesa, ofrecen amenidades de la marca L’Occitane.

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Baño de la suite Las Mañanitas. Foto: César Béjar

Los demás espacios del hotel son igual de sofisticados. Un ejemplo es el restaurante Chai, enfocado en servir platillos mexicanos o el bar y el solárium con sombrillas que están en medio de una terraza abierta. Cabe destacar que dentro de Juana Bautista, el 90% del mobiliario y decoración, ya sean butacas, mesas, alfombras o lámparas, rústicas o contemporáneas, son fabricadas en México.

Para que la estancia en este alojamiento de Tlaquepaque se pueda aprovecharla máximo, recopilamos una serie de sugerencias que nos hizo hotel para sus futuros huéspedes.

Personaje clave

Cihualpilli Tzapotzinco, una antigua reina tonalteca que en 1530 se convirtió al cristianismo y se bautizó como Juana Bautista Danza. Según muchos expertos, este gesto amable con los conquistadores españoles evitó masacres y guerras religiosas.

Una habitación

La suite Las Mañanitas es la más privada y amplia del hotel. En el interior los huéspedes encontrarán una cama king size, un desayunador, sala de estar y paredes azul cobalto que generan una sensación de paz.

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Las Mañanitas tiene vista a las cúpulas de Tlaquepaque. Foto: César Béjar

Detalle

Además de ser patrimonio del pueblo, la antigua casona que alberga al hotel fue el lugar exacto en donde el General Celestino Negrete firmó su adhesión al Plan de Iguala. Esto fue un movimiento fundamental para la consumación de la Independencia de México en 1821.

Espacio público

La terraza es el sito ideal para pasar una tarde, más si el clima lo permite. Cuenta con un bar y una alberca al aire libre rodeada de jardineras. Desde este espacio se puede admirar el transcurso de la vida en el centro de Tlaquepaque.

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Foto: César Béjar

Algo imprescindible

Se puede empezar un recorrido cultural de Tlaquepaque por las galerías ubicadas sobre la calle del hotel: la peatonal Independencia. Una de ellas es la galería Sergio Bustamante, en donde se venden muebles, elementos de decoración, joyería y esculturas elaboradas por el propio artista. Otra, la Santa Fe, ofrece productos artesanales que van desde los textiles y ropa hasta mobiliario tradicional.

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Las muñecas son artesanías típicas de San Pedro Tlaquepaque. Foto: Jesús R.

Un platillo

El fuerte de Juana Bautista son, sin duda, los desayunos. Entre semana vale la pena pedir los chilaquiles en cualquiera de sus presentaciones o los huevos con machaca. El fin de semana,  hay que probar el buffet, que ofrece numerosas opciones.

Una bebida

Uno no puede irse del hotel sin dar un sorbo del té chai de la casa –una especialidad–. También se recomienda el smoothie lemonchill para los días calurosos.

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Foto de portada: cortesía Juana Bautista

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