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Louis Vuitton con alma oaxaqueña

Animales de Poder es una colaboración de la marca con el taller Casa Don Juan, en San Martín Tilcajete.

diciembre 2020

Guías de México
en Travesías

Viajamos un fin de semana a la ciudad de Oaxaca para conocer a la familia de Waldo Hernández Melchor y su taller Casa Don Juan, donde se desarrolló una alianza creativa con Louis Vuitton para la colaboración Animales de Poder.

La tradición artesanal en Oaxaca es muy rica y los diferentes pueblos se han ido especializando en técnicas específicas. San Martín Tilcajete es la cuna de la elaboración de alebrijes y fue ahí donde Waldo aprendió el oficio de sus padres. Natalia Zárate fue la curadora que le dio vida a este proyectoLa idea era crear una verdadera colaboración entre dos oficios y, tras un concurso nacional, el taller Casa Don Juan fue el ganador. Waldo y su esposa estaban muy emocionados, pero en un inicio no tenían muy claro cómo sería trabajar con la marca francesa.

“Jamás imaginamos qué tipo de maletas eran. Pensamos que eran maletas normales, mochilas, etcétera. Trabajamos durante muchísimo tiempo haciendo pruebas, mandando fotos, haciendo miles de diseños en cajas de cartón. A Natalia le gustó cómo interpretamos nuestra herencia cultural con las tonas, nahuales, tallas de madera o, como todo mundo las conoce, alebrijes. Le explicamos a Natalia que para nosotros eran animales sagrados y que nuestros padres nos habían enseñado a respetarlos. Los animales de poder en el calendario zapoteco representan protección. A todos se nos asigna un animal que nos protege dependiendo de la fecha y el año en que nacimos.”

Muy pronto empezaron las pruebas para poder pintar sobre el canvas emblemático de Vuitton. Los artesanos de Casa Don Juan están acostumbrados a pintar sobre esculturas con volumen, así que hacerlo sobre una superficie plana era un reto grande. Desarrollar los colores para darle vida a los animales de poder (con toda su simbología) fue otro proceso importante. Cada greca, trazo e imagen tiene un significado.


Nada sucedió por casualidad en este proyecto. El equipo de Louis Vuitton y los artesanos trabajaron en conjunto para poder perfeccionar la manera en que se representaban los animales sin ignorar los detalles de los baúles. El más impresionante es el Quetzalcóatl, que le da toda la vuelta a un baúl y se va entramando con los herrajes, las costuras y toda la textura.

Elaborar alebrijes involucra un proceso complicado. Todo comienza con un pedazo de madera de copal que se talla hasta crear la figura deseada. Después se deja secar para que pueda absorber los colores naturales. Una vez que la pieza se seca, se le da una primera capa de pintura y comienza el largo proceso para pintar todo el alebrije, respetando los colores indicados por el maestro y los diferentes íconos que van cubriendo toda la figura. Los resultados son extraordinarios: piezas con alma que reflejan todo el conocimiento de esta tradición artesanal.


Desde el día de la presentación de Animales de Poder en el hotel Grand Fiesta Americana de Oaxaca —a la que asistió el gobernador— hasta el día en que visitamos su taller, Waldo lucía tan nervioso como emocionado. “No hubiéramos logrado sobrevivir la pandemia si no fuera por este proyecto. De nuestro taller dependen muchas familias.”

Natalia Zárate se encargó de que todo el proyecto respetara la tradición y se llegará a un precio justo que reflejara todo el trabajo y conocimiento de los artesanos. Estos baúles son un objeto con mucho significado para quien los compra. De entrada, tiene un animal de poder que eliges según tus gustos o tu fecha de nacimiento. Es una pieza con todo el savoir faire de Louis Vuitton y, además, con toda la creatividad de un taller que existe para mantener viva la tradición de los alebrijes.

Una colaboración pionera

Animales de Poder es el ejemplo perfecto de cómo se gestiona, desarrolla y concreta una colaboración artesanal justa y transparente. De hecho, los artesanos fueron informados del precio de los baúles para que pudieran fijar el costo de sus intervenciones y darle así el merecido valor a sus creaciones. Más allá del gran resultado final, Louis Vuitton demuestra con este proyecto que una marca internacional sí puede trabajar de la mano de artesanos y beneficiar directamente a una comunidad.

Dónde comer en Oaxaca

–  Criollo: el espacio es abierto, con un jardín inmenso y un cuidado impresionante en los detalles. El chocolate caliente es un imperdible. Lo mejor, alcanzamos a probar el pan de muerto con ceniza, una delicia.
Alfonsina: ubicado muy cerca del aeropuerto, éste es un lugar para conocedores que amerita salirse del centro. Ofrece un menú de degustación de varios tiempos con productos locales y diferentes moles, que sorprenden a cada bocado (acompañados del mezcal de la casa).
Zandunga: cocina tradicional del istmo de Tehuantepec. Se siente el cariño que le ponen a cada platillo, especialmente a los molotes de plátano y las garnachas, que son una delicia. Este restaurante estuvo a cargo de la comida durante la visita al palenque del mezcal Real Minero. Maridaje perfecto.

Foto: cortesía Alfonsina.

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Fotos: cortesía Louis Vuitton.

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