noviembre 11, 2020
Cambio de ruta: ¿cómo viajar en tiempos de pandemia sin generar (tanta) basura?
Diego Parás

Como viajeros responsables, hoy en día tenemos que preocuparnos por nuestra salud sin dejar a un lado el medio ambiente. Te decimos por dónde empezar.

Empezamos la pandemia pensando que iba a significar un respiro para el medio ambiente por el cambio de ritmo radical en laproducción, el consumo y el tránsito. Los canales de Venecia se limpiaron, las cabras reclamaron las calles de los pueblos de Inglaterra y en el norte de la India, la calidad del aire permitió a algunas ciudades ver por primera vez en décadas a los Himalayas a la distancia. 

Conforme avanzaron los meses y se reactivó la economía, el impacto del COVID-19 empezó a mostrar las contradicciones de esta creencia: sí, se redujeron los vuelos y los viajes en auto, pero aumentó el uso del plástico en los cubrebocas, guantes y botellas de gel antibacterial.

La industria del turismo se vio afectada por este fenómeno particular de la pandemia. Para muchos, la respuesta estuvo en envolver todo en plástico: cubiertos, toallas, maletas, pantuflas… todo como medidas para “prevenir” el contagio, aún cuando el SARS-CoV-2 puede sobrevivir en este material hasta 72 horas, según estudios publicados por The New England Journal of Medicine. La industria, entonces, puso un freno de mano en una de las tendencias más importantes de los últimos años, generar menos basura. Pero, ¿es posible dar seguridad y garantizar la higiene en los vuelos, restaurantes y hoteles sin volver a los malos hábitos de la economía desechable? 

¿Cómo viajar en tiempos de pandemia sin generar (tanta) basura?

 

Parece muy lejana la noticia de cuando la aerolínea australiana Qantas le hizo frente a la estrepitosa cifra de 5.7 millones de toneladas de basura generada por la industria de la aviación en 2017, según la IATA, con el primer vuelo que no produjo ni un sólo gramo de desperdicio abordo. Una parte importante para llegar a la meta fue la de utilizar platos reutilizables a la hora de servir los alimentos, algo que hoy en día levantaría sospechas sobre qué tan desinfectados están. 

Una solución amigable con el medio ambiente, según Melissa Veytia, creadora de la iniciativa Vive Sin Basura, es la de llevar uno mismo sus propios alimentos. “Mucha gente no lo sabe pero sí puedes meter comida en el avión”, dice Melissa quien asegura que incluso ha abordado con contenedores de cristal, sus propios cubiertos de plástico y un termo sin ningún problema. Una alternativa, también, a la muchas veces insabora comida de los aviones. “La comida no debe ser demasiado líquida, el termo debe estar vacío a la hora de pasar seguridad (pero se puede rellenar una vez dentro) y hay que tener cuidado con las frutas, porque no se pueden transportar semillas de un país a otro. Ese puede ser un buen punto de partida”.

Después de ver el video viral de la isla de plástico del tamaño de Francia en el Pacífico, Melissa decidió hacer varios cambios en la manera en la que consumía, en la que manejaba sus residuos y en la que viajaba. A partir de ahí se informó y se especializó, por lo que se convirtió en un referente en su círculo social, que cuatro años después creció a 60,000 en su cuenta de Instagram, una comunidad de personas que comparten técnicas y dudas para llevar una vida sin contaminar tanto.

Consejos para armar un kit anti COVID-19 ecológico

 

De la noche a la mañana, el cubrebocas —antes pensado únicamente para los doctores— se convirtió en un objeto básico, de moda, político e, incluso, un problema medioambiental. Se volvió más claro que nunca cuando en las playas de Brasil encontraron a un pingüino muerto por haber ingerido un cubrebocas desechable, cuya producción ha aumentado drásticamente en estos meses. 

Para Melissa (y para la Organización Mundial de la Salud), una gran alternativa para combatir este problema es usar el cubrebocas de tela de tres capas “si vas de viaje, puedes empacar dos para usar uno mientras lavas el otro”, aconseja Melissa. 

Otro objeto indispensable en el carry on del viajero contemporáneo es el gel antibacterial. Para evitar que las millones de pequeñas botellas que se usan a nivel mundial terminen en la isla de plástico del Pacífico, Melissa propone la idea de conseguir un proveedor que lo venda a granel, para entonces rellenar una botella grande que se queda en casa y con la que se rellena la de 100 mililitros para llevar en los viajes. De preferencia hay que buscar botellas que en la parte inferior tengan un 2 con las siglas PEAD (Polietileno de Alta Densidad) uno de los materiales más fáciles de reciclar en la Ciudad de México.

Por último, la recomendación es evitar el uso de guantes plástico ya que de todos modos pueden transportar el virus y, de ser posible, usar lentes en lugar de careta.

La última tendencia: viajar a la naturaleza

 

De acuerdo con una encuesta realizada por Airbnb en septiembre de este año, las personas con la oportunidad de trabajar desde cualquier lugar están reservando activamente estadías más largas (viajes de más de 2 semanas) en ciudades pequeñas y medianas con acceso a actividades naturales. La posibilidad de estar alejados de las aglomeraciones de gente en las grandes ciudades ha impulsado a muchos a buscar alternativas, como acampar, por primera vez. En ese caso, Melissa recomienda:

  • Si es la primera vez que lo haces, no compres el equipo, pídelo prestado. 
  • Una vez que estés seguro que te gusta, compra de calidad para que te dure por muchos años.
  • Si se rompe algo, arréglalo, no lo tires y compres uno nuevo.
  • Cada gramo que subes, lo tienes que bajar. Piensa muy bien qué llevas en tu maleta.
  • Planea las comidas muy bien para que no haya desperdicio.
  • Empaca snacks a granel que den mucha energía (por ejemplo, dátiles y nueces) y evita llevar barritas o geles energéticos para no tener que generar basura.
  • Lleva una pala para enterrar residuos orgánicos y así no intervenir con el medio ambiente.

¿Cómo elegir un viaje seguro y ecológico?

 

Antes de reservar un vuelo o un hotel, cada viajero tiene una lista preestablecida que tiene que cumplir: precio, ubicación, fechas disponibles. Ahora tenemos que añadir el apartado de “¿qué medidas se están tomando para prevenir contagios?”. Con pandemia o sin ella, como viajeros responsables hay que analizar las prácticas de los destinos, hoteles, restaurantes, aerolíneas y las de nosotros mismos desde la perspectiva ecológica, para asegurarnos que siga habiendo un mundo que explorar. En palabras de Melissa, “cuestionarse y dejar que la curiosidad vaya más allá. Pensar qué implicaciones tiene el viaje en el medio ambiente y la sociedad que estás visitando: ¿de dónde viene este producto?, ¿cuánta basura voy a generar?, ¿qué tuvo que suceder para que yo estuviera aquí?, ¿qué materiales se usaron?, ¿qué va a pasar cuando me vaya?” La buena noticia: “es como una bola de nieve. Empiezas con un solo paso y el siguiente te va a parecer más fácil”.

Más Leídas

Ver Más