mayo 29, 2018
Encontramos un acogedor hotel boutique al sur de la ciudad
Esther González JacquesFoto: Esther González y Cortesía

Puertas del Bosque es un espacio recién remodelado que en 1567 perteneció a Martín Cortés, hijo del conquistador español.

Sentados en la terraza-comedor de Puertas del Bosque escuchamos el cantar de algunas aves y percibimos el libre roce del viento en la piel, como si estuviéramos en un oasis de quietud, alejados del ajetreo de la ciudad, a pesar de estar ubicados a unas cuadras de Periférico Sur, una de las vías más congestionadas de la Ciudad de México.

Es mediodía y también hora del brunch en este hotel boutique que nos resguarda en un salón con paredes de cristal. Hay unas cobijas de lana en una canasta a nuestros pies, que seguro facilitarán la estancia a quienes decidan pasar un rato en este espacio durante la noche.

Puertas del Bosque

Cortesía

Quienes aquí se hospedan tienen derecho a ordenar un desayuno continental, que incluye su reservación, o solicitar por un costo extra algún omelette o el plato de chilaquiles que el chef de casa prepara al instante y con un sazón exquisito. Y sólo hay que dar una vuelta por la mesa de panecillos y pasteles súper esponjosos, o la de jugos, tés y café, para sentir que despertaste en el paraíso. La mejor manera de iniciar cualquier mañana.

La historia entre sus muros

Puertas del Bosque es ahora un hotel boutique recién remodelado. La casona principal fue, en 1567, parte de una hacienda que perteneció a Martín Cortés, hijo del conquistador Hernán Cortés.

El lugar comenzó como molino de trigo y con los años se transformó en un molino de papel, propiedad de la fábrica de Peña Pobre que trabajó a la par de la de Loreto. Entre sus muros se producían pliegos de crepé, china y opalina, entre otros papeles.

Hoy, sus pasillos lucen algunas máquinas que en la época de producción papelera trabajaron a marchas forzadas, un ejemplo son las prensadoras y los hornos que exhiben el óxido que el paso del tiempo les dejó y que dan un look vintage a la decoración. También se conservaron los accesos a las caballerizas.

La historia de este casco revela un incendio en 1905, cuando funcionaba como molino de papel. A principios de los 80, el lugar perteneció a un empresario alemán, quien construyó casas para sus empleados en los alrededores. En 1985 cerraron las fábricas de Loreto y Peña Pobre, todo se vendió por lotes.

Puertas del Bosque

Detalles de la remodelación

Puertas del Bosque conservó la hacienda y la transformó en un pequeño hotel boutique donde cada habitación es única. Las de categoría superior tienen sala, cocina, comedor, una o dos habitaciones y, en algunas, el baño se instaló en contacto con la con piedra volcánica de la zona, para no modificar la naturaleza del terreno.

La suite más amplia, y también la más bonita, es tan acogedora que tuvo a un residente por tres años, y también está la que se utiliza para noches de bodas, con un tapanco que le permite tener dos pisos.

Puertas del Bosque

Cortesía

La discreción en acceso a cuartos y del personal ha hecho que este espacio sea el favorito de personalidades que han solicitado guardar su estadía en secreto, como Alfonso Cuarón. Y su reciente remodelación les permitió ser un nuevo miembro del catálogo Small Luxury Collection.

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