Tres piezas de alta relojería que querrás llevar en tu muñeca
octubre 19, 2021
Tres piezas de alta relojería que querrás llevar en tu muñeca
Manuel Martínez Torres

Montblanc, IWC Schaffhausen y Hublot impactan entre los grandes relojes presentados a nivel mundial en el Salón Internacional Alta Relojería México (SIAR).

Desde hace 15 años, el Salón Internacional Alta Relojería México (SIAR) se convierte durante tres días en el sol alrededor del cual giran todos los planetas de esta industria. Por ello, varias de las casas participantes aprovechan este escenario para hacer lanzamientos mundiales de nuevos relojes, ediciones limitadas o piezas especiales para el entusiasta mercado mexicano. Según el SIAR, más de 70 firmas han presentado ediciones solo para México durante el evento entre 2007 y 2020.

La 15ª edición, que se realiza del 19 al 21 de octubre de 2021 en The St. Regis Mexico City y reúne a 52 marcas de Suiza y otros países, no es la excepción. Aquí te presentamos tres de las novedades más espectaculares de Montblanc, IWC Schaffhausen y Hublot que, gracias al SIAR, vimos en México antes que en cualquier otra parte del mundo.

SORPRESA DE OBSIDIANA

 

El nuevo 1858 Split Second Chronograph Edición Limitada 100 de Montblanc está destinado a ocupar un puesto de honor entre los relojes que se han lanzado en la historia del SIAR. Es una pieza sublime en todos los sentidos que, además, tiene una conexión especial con México: su carátula está hecha de obsidiana negra mexicana, el vidrio volcánico que fue muy importante para las culturas prehispánicas en la elaboración de instrumentos de todo tipo, desde esculturas, collares, orejeras y cetros hasta navajas de uso doméstico y armas.

Según Montblanc, la obsidiana no ha pasado por ningún tratamiento y ha sido pulida a mano para “revelar su belleza innata”. Gracias a las particularidades de cada piedra, ningún reloj es igual a otro. La combinación de elementos blancos y amarillos en la esfera es muy acertada en términos estéticos y de legibilidad.

La caja de 44 milímetros de diámetro, con acabado mate satinado, también es particular. Está hecha de titanio revestido con DLC (diamond-like carbon) y tiene una tonalidad clasificación “Negro 4”, el nivel más alto de ese color. Esto se logra mediante minúsculas esférulas de vidrio que se lanzan en chorros a alta presión contra el metal, lo que crea una textura microscópica a la cual el recubrimiento de DLC se adhiere de manera casi indisoluble y hace que el titanio, un material muy ligero, sea resistente a los arañazos.

El mecanismo es una maravilla. Se trata del calibre MB M16-31 de cuerda manual fabricado en la Manufactura de Montblanc en Villeret, heredera de la sabiduría de la gloriosa Manufactura Minerva. Muchos de sus componentes han sido hechos a mano, al igual que la decoración, y su reserva de marcha es de 50 horas.

En cuanto a las funciones, es un cronógrafo monopulsador (se activa y se detiene con un solo botón) con una complicación de rattrapante o split second, que permite medir dos tiempos de forma simultánea, por lo que tiene dos manecillas de segundos centrales, una blanca y otra amarilla. Hay un contador de 30 minutos a las 3 y un segundero pequeño a las 9, así como una escala telemétrica en el perímetro de la esfera y una escala taquimétrica en el centro con la forma del caparazón de un caracol, ambas características de los cronógrafos de Minerva. La correa es de piel de caimán negra con costuras blancas. Solo se harán 100 ejemplares.

UN PRINCIPITO DE IWC

Los relojes de aviador de IWC Schaffhausen están entre los más exitosos de la categoría, y esta edición limitada que se ha lanzado en el SIAR 2021 demuestra por qué. IWC creó su primer reloj de aviador en 1936 y, en 1940, empezó a fabricar el modelo 52 T.S.C., un guardatiempo enorme, de 55 milímetros de diámetro, que cumplía con los exigentes requisitos para los relojes de observación militares, como tener buena legibilidad, índices y cifras luminiscentes, y una corona grande para manipularla fácilmente incluso si se usaban guantes.

El 52 T.S.C. sirvió de inspiración para el Gran Reloj de Aviador moderno. La nueva versión es el Gran Reloj de Aviador Calendario Perpetuo Tourbillon Edición “El principito”, del que solo se harán 50 ejemplares. Desde 2013, IWC elabora piezas dedicadas al famoso libro del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), que se caracterizan por su hermosa esfera azul con acabado “rayos de sol”.

Además de indicar las horas y los minutos, este Gran Reloj de Aviador tiene un tourbillon a las 12 horas. Este dispositivo, cuya invención data de principios del siglo XIX, aminora los efectos de la gravedad en la precisión del mecanismo, y su rotación ofrece un espectáculo visual muy valorado entre los admiradores de la alta relojería. También tiene un calendario perpetuo, con la fecha a las 3 junto con el indicador de reserva de marcha, los días de la semana a las 9, los meses y las fases de Luna a las 6, y el año bisiesto en unas ventanillas a las 8.

Su mecanismo, el calibre 51959 automático, reconoce las diferentes duraciones de los meses en los años bisiestos, por lo que funcionará sin necesidad de ajustes hasta el año 2100. Y el indicador de fases de Luna es tan preciso que solo deberá ajustarse en un día luego de 577.5 años. Tiene una reserva de marcha de siete días, lo que significa que con la cuerda totalmente cargada funciona durante una semana, algo asombroso en un reloj con tantas complicaciones.

Al voltearlo, hay otra sorpresa: su rotor de oro rosa de 18 quilates, el componente que oscila para cargar la cuerda, tiene la forma del Principito parado sobre un asteroide. La caja mide 46 milímetros y es de Armor Gold de 18 quilates, un material más duro que otras aleaciones de oro. Otro elemento imponente es su corona estriada de forma cónica. La correa es de piel de becerro, y los números y las manecillas están revestidos de material luminiscente.

SANGRE AZUL MEXICANA

Durante las últimas dos décadas, Hublot ha sido clave para sacar a la relojería de su caparazón y vincularla a otros mundos, desde el futbol hasta el arte. La marca piensa en sus relojes como un espectáculo que debe emocionar a la gente por el diseño, las funciones, los materiales, los colores o los embajadores que los respaldan. Lo más importante es que, independientemente de los gustos de cada quien, se trata de productos innovadores hechos según los estándares más exigentes de la industria relojera suiza.

Todo esto lo reúne el cronógrafo Big Bang Unico Sang Bleu II México, una edición limitada de 50 ejemplares que se ha presentado en el SIAR 2021. Es una adaptación del segundo reloj que la firma desarrolló con el estudio de tatuajes londinense Sang Bleu y su fundador, Maxime Plescia-Büchi, quien es embajador de Hublot.

La caja de 45 milímetros de diámetro y el bisel hexagonal son de carbono verde esmerilado, en homenaje a México, un país donde la marca goza de un gran éxito. Varios elementos de la esfera, como los números y las puntas de las manecillas, también son verdes. Su correa es de caucho negro y se entrega con una segunda correa de caucho verde, que se puede cambiar de manera muy fácil gracias al sistema One Click. Está equipado con el mecanismo automático Unico, desarrollado por Hublot, que ofrece 72 horas de reserva de marcha.

Si esta colaboración se hubiera hecho con un enfoque tradicional, habría un tatuaje de Sang Bleu impreso o grabado en la esfera o en la caja del reloj. Pero Hublot decidió elaborar la caja y la esfera como una escultura tridimensional que recrea un diseño abstracto de Maxime, con hexágonos, rombos y triángulos superpuestos que se extienden hasta la correa. No solo es una evolución muy interesante del famoso modelo Big Bang, sino que, además, resulta muy difícil de fabricar, lo que habla nuevamente de las capacidades de la firma.

Maxime, de origen suizo, ha explicado que sus tatuajes se basan en la arquitectura clásica, la iconografía occidental y la obra de grabadores como Alberto Durero. En el caso del diseño que se usa en los relojes de Hublot, parte de la inspiración viene de los canteros medievales, que hacían marcas geométricas en las piedras porque se les pagaba por la cantidad de material que se utilizaba para construir los edificios de esa época. Fascinante.

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