septiembre 26, 2018
Una lluvia de estrellas ocurrirá en octubre, y no hay que perdérsela
Paola Gerez Levy

Los primeros días de octubre podemos contemplar las Dracónidas.

Románticas y efímeras, luminosas y lejanas, las estrellas fugaces son uno de los fenómenos astronómicos más esperados del mundo. Afortunadamente, las tormentas de meteoros aparecen al menos siste veces por año  y aunque cada una pasa por constelaciones  distintas y tienen una intensidad variable, todas son un evento imperdible.

En honor a esto, es una buena noticia anunciar que en los primeros días de octubre podemos contemplar las Dracónidas una lluvia estelar cuyo origen  se rastreó hace algunos siglos gracias al implacable paso del  21P/Giacobini-Zinner; un cometa cuya edad podría rondar entre los  6 mil años que desde hace siglos órbita cerca de la Tierra durante el otoño.

Los meteoros de este astro podrán contemplarse entre  el 6 y el 10 de octubre. Sin embargo,  los expertos calculan que el día  con mejor visibilidad y actividad será el lunes 8; en esta jornada se podrá contemplar la lluvia en todo el Hemisferio Norte durante las primeras horas del atardecer.

Lluvia de estrellas otoño

El secreto de los cometas

En términos astronómicos las lluvias estelares no son astros que se encienden y se desvanecen, sino que son sedimentos que deambulan en el universo mientras la Tierra se interpone en su camino. Las estrellas fugaces son trozos pequeños  de meteoros que se desprenden de los cometas cuando entran al Sistema Solar; sólo así los podemos admirar.

Lluvia de estrellas otoño

Los nombres de las lluvias de estrellas son interesantes. Tales denominaciones no son aleatorias, sino que son una guía para saber dónde mirar el cielo para captar su paso. En este caso, las estrellas Dracónidas hacen referencia a la constelación Draco, o Dragón, porque aparentan emprender su travesía desde esta constelación. Saber esto resulta útil, sobre todo para quienes saben leer los astros en el cielo.

Lluvia de estrellas otoño

A veces, los cometas viajan acompañados de un número extraordinario de meteoros. Esto ocasiona que las lluvias de estrellas se ven más luminosas y cargadas, tomando el nombre de tormentas estelares. En estos eventos se pueden admirar excesivas estrellas fugaces a la vez. A lo largo del último siglo, las últimas sucedieron en 1933 y 1946. Desafortunadamenteno existe un cálculo que pronostique cuándo ocurrirá   la próxima.

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