Aunque desde fuera lo único que se ve es un edificio abandonado del siglo XIX, en el número 17 de la calle Justo Sierra del centro histórico de la Ciudad de México se acaba de realizar un gran hallazgo. Expertos del Programa de Arqueología Urbana descubrieron los restos de una casa virreinal que fue construida en el siglo XVI. Más aún, esta vivienda es un ejemplo de un templo prehispánico que fue adaptado como una casa española.
Después de que la gran Tenochtitlan cayera en 1521, el ejército de Cortés se instaló en la zona de Coyoacán. Por aproximadamente tres años se efectuaron labores de limpia y saneamiento de la antigua capital mexica cuyo objetivo era habilitar la urbe para que los conquistadores vivieran ahí. Fue así como durante esta época inició una transición entre dos ciudades, y Mexico-Tenochtitlan se empezó a convertir en la Ciudad de México.
De Tenochtitlan a la Ciudad de México
Debido a la fragilidad del edificio actual, los arqueólogos elaboraron dos pozos que les permitieron estudiar las capas enterradas debajo de él. De esta manera se hallaron los vestigios de un antiguo piso cubierto con lajas de basalto, un material que se utilizaba especialmente en los patios de los templos mexicas. Al lado aparecieron los restos de una casa construida con bloques de andesita y sillares de tezontle. Aparte de los materiales, varias de las técnicas empleadas en la construcción de esta antiquísima residencia son claramente indígenas.
Tras la caída de Tenochtitlán se usaron las antiguas estructuras prehispánicas como bases para levantar las nuevas viviendas virreinales. Los materiales de los antiguos templos mexicas fueron también utilizados como cantera para construir las nuevas casas de Cortés y sus aliados. En este tipo de construcciones del siglo XVI, se puede observar una continuidad de técnicas indígenas pero que ya siguen patrones europeos. Sin duda estas casas fueron hechos por mexicas que sobrevivieron la guerra de conquista y que trabajaban bajo la dirección de españoles.
Hay que destacar que prácticamente todos los edificios de esta época han desaparecido a lo largo del tiempo, por lo que la vivienda descubierta es excepcional y permite averiguar más sobre esta transición (poco conocida) que tuvo la capital mexicana.
La ciudad mexica que se esconde debajo del Centro
El edificio en donde se realizó el hallazgo colinda con la zona arqueológica del Templo Mayor, y el espacio que ocupa perteneció alguna vez a lo que fue el recinto sagrado de la gran Tenochtitlán. De acuerdo a los arqueólogos muy cerca del hallazgo arquitectónico se encontraba lo que era La casa de las águilas. Por otro lado, esta zona es de las más antiguas del Centro Histórico, pues muchos de sus edificios se erigieron directamente sobre los templos que utilizaban prehispánicos.
Por ejemplo, muy cerca de ahí, sobre la calle de Guatemala, el edificio del Centro Cultural de España en México alberga en su sótano un museo de sitio donde se encuentran los restos del Calmecac (el colegio donde eran educados los hijos de los nobles mexicas). Así mismo, sobre República de Argentina se han abierto ventanas arqueológicas que permiten contemplar tanto restos de un desagüe porfiriano, como una serie de estructuras virreinales y prehispánicas. Tras haber descubierto esta residencia, los arqueólogos se dedicarán a analizar los materiales recuperados. Ya que aparte de la vivienda se han encontrado restos de cerámica que datan de la época prehispánica y del virreinato tardío.
Foto de portada: Melitón Tapia / INAH.
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