noviembre 16, 2017
Chicago, capital internacional de la arquitectura (otra vez)
Ángel Gómez

Más de 15 importantes despachos reinterpretan impresionantes y altísimas propuestas de cómo sería vivir en una ciudad vertical.

El presente
Imagina parques a 300 metros de altura, museos, oficinas, casas, restaurantes y templos, unos sobre otros, toda una ciudad vertical que vive en un mismo edificio. Esto es un ejemplo de lo que han imaginado arquitectos de todo el mundo en la segunda edición de la Bienal de Arquitectura de Chicago. El pretexto fue homenajear el mítico concurso para la sede del Chicago Tribune, donde hace 100 años se presentaron propuestas tan extravagantes como la torre en forma de columna romana del austríaco Adolf Loos. Este otoño, 16 despachos reinterpretan con esa idea impresionantes y altísimas propuestas de cómo sería vivir en una ciudad vertical.

Chicago

Pero el eje Y no lo es todo, por eso, la contraparte de esta exhibición se titula “Ciudad Horizonal”, una colección de fantásticas maquetas que responden en 3D a fotografías de interiores de edificios icónicos alrededor del mundo, como el modelo que han propuesto los españoles MAIO Architects al colocar cientos de pequeños mobiliarios de color rosa a escala de casa de muñecas sobre un espejo, tomando como detonador la célebre puerta del artista francés Marcel Duchamp. 

“Make new history” es la premisa con que transcurre la Bienal en el Chicago Cultural Center, bajo la dirección artística de los estadounidenses Sharon Johnston y Mark Lee, quienes nos demuestran el impacto y responsabilidad que está asumiendo la arquitectura contemporánea en la historia del mañana.

Chicago

El pasado
La sede no podría ser más adecuada, y es que hablar de Chicago es hablar de historia de la arquitectura. Tras el gran incendio de 1871, la mano de Louis Sullivan y los arquitectos de la Escuela de Chicago levantaron los primeros rascacielos del mundo. La arquitectura americana reinterpretó a la de la vieja Europa, el art déco y el gótico le abrieron las puertas de la modernidad. Pero fue Frank Lloyd Wright, discípulo de Sullivan, quien tomó la delantera y le dio a la arquitectura americana su propia personalidad de vanguardia. Partiendo de la idea de que en una casa, los áticos y sótanos terminaban siendo bodegas donde acumular basura, diseñó emblemáticas casas de líneas horizontales, formas orgánicas, tejados achatados, espacios comprimidos, formas sencillas, geométricas y, por supuesto, sin áticos ni sótanos. Una verdadera explosión de diseño. La casa Robie es el culmen de este tipo de construcciones donde podemos ver la aplicación de todos estos preceptos, que con el tiempo fueron madurando y poblando gran parte de Oak Park.

Chicago, ya entonces próspera y con grandes proyecciones de crecimiento y evolución, recibió al alemán Mies van der Rohe, quien expulsado de su país por la presencia del nazismo se estableció en la ciudad, y con él, llegaron también las nuevas corrientes europeas de vanguardia, como la Bauhaus.

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Mies dejó su famoso lema “menos es más” muy claro en la casa Farnsworth. Cuatro plataformas y una envolvente de vidrio bastaron para crear, en medio de la naturaleza y por encargo de la doctora Edith Farnsworth, su famosa casa manifiesto. Mies toma los nuevos materiales hasta entonces relegados a la industria, el acero y el vidrio, y los hace nobles generando con ellos su propio lenguaje, fácilmente reconocible y revolucionario en su momento.

Influenciado por esta nueva corriente y también por los arquitectos del movimiento moderno europeo, Frank Lloyd Wright proyecta, ya hacia el final de su carrera, la sede Johnson & Johnson en su natal Wisconsin. Una majestuosa comisión que mantiene las líneas horizontales y las formas orgánicas e incluye nuevos materiales, pero ahora con un lenguaje mucho más moderno, como los kilómetros

Dos imperdibles del Chicago Cultural Center
Filip Dujardin
La arquitectura imposible del belga se inspira en las torres más icónicas de Chicago y fantasea en un collage con una nueva ciudad utópica.

Dominique Perrault 
Partiendo de un análisis urbano de la ciudad de París, propone ciudades enterradas en los principales      hitos de las grandes metrópolis mundiales, como el Zócalo de la Ciudad de México.

Cuatro mexicanos en la Bienal
Frida Escobedo
Derek Dellekamp
Tatiana Bilbao
Productora

 

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