noviembre 15, 2017
El culto maya al cuerpo humano
Daniel Bañales

Hay algo en común que los conquistadores Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Pedro de Alvarado, así como los frailes Bartolomé de las Casas, Diego de Landa y Francisco Núñez encontraron al llegar por primera vez a América, y es que todos catalogaron como “salvajes” las prácticas culturales de los mayas, cuando en realidad, el modelado cefálico, el estrabismo, la pintura corporal y las escarificaciones realizadas en cuerpos de mujeres, hombres, jóvenes, ancianos y niños fueron rituales para rendirle culto al cuerpo, algo que los españoles no entendieron en su momento.

Museo Nacional de Antropología e Historia

La investigación al respecto dio paso a la exposición “Mayas, el lenguaje de la belleza. Miradas cruzadas”, que por ahora y hasta diciembre estará en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Visitamos esta muestra junto a nuestros socios de Club Travesías, quienes tuvieron la oportunidad de apreciar la cosmovisión y estructura del pensamiento maya a partir de las primeras interpretaciones de los conquistadores, así como la perspectiva actual de los antropólogos y arqueólogos a partir de los vestigios de esta cultura.

A través de la evidencia arqueológica se puede demostrar que los mayas tenían una concepción del cuerpo como lienzo, revestido de lujo, semejanza animal y cuerpos divinos que se adoraban. “El cuerpo humano es el núcleo y vínculo general de nuestro cosmos, centro de nuestras percepciones, generador de nuestro pensamiento, principio de nuestra acción y rector, beneficiario y víctima de nuestras pasiones”, señala el historiador mexicano, Alfredo López Austin en Cuerpo humano e ideología (1980).

Museo Nacional de Antropología e Historia

Entre las 30 piezas y los 333 testimonios que conforman la muestra, los asistentes pudieron observar la indumentaria, instrumentos suntuarios que usaba sólo la élite, máscaras de jade, artesanías que representan las clases sociales de la sociedad maya y esculturas que muestran el sentido divino de la belleza de esta civilización emparentada con la naturaleza.