noviembre 8, 2019
Colorindio: tejedoras de historias
Daniel BañalesFotos Ritta Trejo

Actualmente, Colorindio trabaja con 200 mujeres de distintas cooperativas.

El tejido, desde la época prehispánica, se ha relacionado con la cosmovisión de los pueblos originarios sobre la realidad. En 2009, Libia Moreno y Paulina Parlange fundaron Colorindio, una empresa que busca enaltecer el tejido de las mujeres indígenas a través de la comercialización y venta justa. Club Travesías pudo conocer su nuevo showroom —en la colonia Condesa— y colección, inspirada en los diferentes momentos del día —rosados y lilas del alba y azules oscuros de la noche— en el que las mujeres tejen sus historias.

Cada habitación del showroom es una ventana a la vida cultural de las tejedoras y cada pieza está inspirada en una mujer que pone toda su atención en el tejido. Durante la visita, los socios de Club Travesías pudieron ver una muestra de algunos textiles que forman parte de las colecciones de Colorindio. Manteles, servilletas, cobijas, almohadas, chales, bufandas y huipiles son confeccionados con precisión aquí. Además de homologar y profesionalizar el trabajo de las artesanas, Colorindio también mejora las condiciones salariales de las familias al brindar un flujo constante de ingresos con base en la cantidad de piezas que entregan. Con ello se busca evitar el regateo, la incertidumbre y la propia devaluación de los tejidos.

Actualmente, Colorindio trabaja con alrededor de 200 mujeres agrupadas en diferentes cooperativas de los Altos de Chiapas. “El diseño que tenemos en textiles, una gran mayoría, es tradicional de las artesanas. Lo único que nosotras hacemos es un trabajo de observación en el que analizamos qué tipo de diseño utilizan para el rebozo con el que cargan a sus niños, la tela que usan para envolver sus tortillas o simplemente lo que visten. Esos diseños los trasladamos a otras prendas y logramos hacer una mezcla entre lo artesanal y lo contemporáneo”, dice Paulina Parlange.

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