agosto 15, 2016
Lugares místicos para admirar
Redacción Travesías

Alrededor del planeta existen sitios, creados por el hombre o la naturaleza, destinados a la divinidad y al asombro humano.

Un hecho fascinante que distingue a muchos espacios sagrados es su “monumentalidad” —quizá fueron construidos para ser vistos desde el cielo. Iglesias, pirámides, montañas o centros ceremoniales que  destinan su grandiosidad arquitectónica (sea natural o creada por el hombre) al asombro humano.
Pese a que muchos de ellos hoy en día se encuentran abandonados, o su fin ya no es el original, siguen siendo un recordatorio de por qué es inevitable reconocer aquello que nos trasciende.                                               Dicho lo anterior, hemos seleccionado un conjunto de espacios sagrados que existen y que transmiten, con alta fidelidad, esa sensación de que hay algo mucho más grande que cualquiera de nosotros:

El Muro de los Lamentos

Jerusalén, Israel
El Templo de Jerusalén, en Israel, fue durante años un espacio de trascendental importancia para el judaísmo. De lo que queda de él se puede observar el Muro de las lamentaciones, donde hasta la fecha los judíos acuden a llorar la destrucción del pueblo hebreo a través de plegarias muy peculiares. Cada una de ellas es escrita en un pequeño papel e introducido entre las grietas del muro. Lo más fascinante es que esta tradición ya lleva siglos de antigüedad —¿cuántos besos no se encontrarán, literalmente, entre el muro y el tiempo?

muro

Catedral de Notre Dame

París, Francia
Uno de los ejemplos de arte gótico más simbólicos de todos los tiempos. Se sabe que cada pieza de cristal y cantera que se utilizó para su construcción contiene simbología oculta. Inclusive existen manuales para leer este tipo de catedrales. En París es un referente de lo espiritual y curiosamente se encuentra localizada en uno de los barrios donde mayores suicidios ocurrieron en el siglo XX.

NotreDame

Catedral de San Basilio

Moscú, Rusia
Además de ser un monumento histórico ubicado en el centro de la Plaza Roja de Moscú, la catedral de San Basilio fue construida en 1552 por el Zar Iván IV El Terrible, quien (se dice) mandó a cegar a su arquitecto para que no construyera nunca más una obra de esta exorbitante belleza. En ella se encuentran nueve capillas independientes que el Zar ordenó levantar para cada Santo que, a su vez, significaba una batalla ganada.

catedral

Monte Fuji

Isla de Honshu, Japón
Como en distintas culturas antiguas y simbólicas, las cimas, y en especial la de las montañas, fueron los sitios destinados a la sacralidad. Bajo este sentido, no sorprende que el Monte Fuji, el sitio más alto en todo Japón, haya contenido un significado sacro y de carácter ritual. Uno de los aspectos más increíbles de este sitio es que aún en la actualidad, algunos monjes japoneses enseñan, a través de los números de su altura (3.776 metros), a tomar como ejemplo al Fuji y ser tan alto como él en un sentido espiritual.

fuji

El Tepozteco 

Tepoztlán, México
México también posee sus montañas sagradas. Una de las más conocidas es El Tepozteco, ubicada en el pueblo mágico de Tepoztlán, que hace honor al nombre de un valiente héroe que terminó por convertirse en divinidad. Concebido entre una virgen y un ave de las montañas tepoztecas, a este personaje se le rindió culto en su cima, por medio de una simbólica pirámide.

tepozteco

Pagoda Shwedagon

Rangún (Yangon), Myanmar
Se encuentra en Birmania, la capital de Myanmar y es mundialmente conocida como la pagoda de oro. Con unos 2,500 años de antigüedad (esto quiere decir que es una de las más antiguas del mundo), contiene las reliquias de 4 budas, y aún se le ve brillando imponentemente en en lo alto de la colina Singuttara, perteneciente a la ciudad de Rangún. Cabe destacar que está construida literalmente por oro (27 toneladas) y se encuentra adornada por una corona formada por 2.317 rubíes y 4.531 diamantes.

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Chichen Itzá

Yucatán, México
Una ciudad sagrada que contiene algunos de los basamentos piramidales más sofisticados de Latinoamérica. Así como las pirámides de Giza, la de Kukulkán encontrada en Chichén Itzá posee ese particular halo de misterio que solo las construcciones triangulares han logrado. Sin embargo, en la Pirámide de Kukulkán ocurre un hecho insólito: una vez que una persona aplaude, el canto de un cenzontle se oye resonar en la acústica de su arquitectura. Se dice que este fantástico sonido fue provocado, ya que el cenzontle para la cultura maya fue una divinidad de gran relevancia.

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