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septiembre 5, 2018
El arte de la coctelería por Yaumel Serante Viera
Fernanda López Díaz

Desde Cuba, este bartender trae propuestas innovadoras de inspiración italiana.

Este bartender comenzó trabajando en Cuba, su país natal. Se graduó en el International Bartenders Association y en la Association de la Sommellerie Internationale. En la isla comenzó su carrera y ahora ha llegado a México para seguir desarrollando su experiencia.

¿Te has obsesionado con algún ingrediente?
Vengo de una isla, así que me gusta trabajar con pulpa de frutas tropicales, como el maracuyá o la guanábana; las trabajo como frutas, en pulpa o en jarabe. También me gusta crear bitters artesanales que le dan un toque aromático a los cocteles.

Tres palabras que te definan.
Eso es muy difícil, pero podría pensar en pasión, cantinero —como se dice en mi país, allá no usamos el término mixólogo— y sommelier.

¿Tienes alguna técnica que estés experimentando?
Me gustan mucho las maceraciones y estoy experimentando con base en
las marcas que utilizo: Campari, Aperol y Cynar, que es un licor que se presta mucho para este tipo de técnica. También me interesan los cocteles vintage en barrica. Hace poco hice un negroni evolucionado a barricas, le di unos tres meses.

¿Y piensas ofrecerlos en algún lado?
Por ahora lo estamos haciendo sólo en la o cina porque son experimentos. Los viernes siempre hacemos catas.

¿Te identificas con algún trago?
Campari tiene un portafolio amplio y he hecho versiones de negronis con bitter de clavo y con chocolate, todo basado en la coctelería básica italiana.

Tus bares favoritos.
El Floridita, en la Habana, por su historia, lleva muchos años, cien, vendiendo sus cocteles. En Milán, desde 1915 está el Ca è Camparino, un bar increíble con mucha historia. Ahí preparan opciones de negroni o el Campari con soda, agua mineral y una rodaja de naranja.

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