agosto 21, 2017
Breve trayecto al otro lado del mundo
Redacción TravesíasFotografía: Diego Berruecos

Un rincón de la ciudad con inesperadas promesas como Nadefo, el restaurante coreano que ofrece un deleite a cada segundo.

Recorrer caminos siempre ha sido una de mis pasiones y el que sea mitad de semana no representa impedimento para avivar ese gusto. Una avenida como Reforma puede ser suficiente para elevar mis latidos al volante; para sentir la firmeza, seguridad y convicción total por la ruta hacia otra aventura, tras dejar la oficina. Esta costumbre de descubrir sensaciones al paso me transportó al otro lado del mundo el martes pasado, aunque en realidad me encontraba a tan sólo unos kilómetros de casa.

De pronto abrí los ojos en Seúl, una creciente Corea del Sur que emerge de la cambiante Zona Rosa, un rincón de la ciudad con inesperadas promesas como Nadefo. Este restaurante coreano ofrece como premisa el deleite de cada segundo y cada detalle, incita a saborear cada uno de los momentos del festín, que arranca al completar su preparación al centro de la mesa, volviéndote partícipe, implicándote en una aproximación culinaria poco probable en México. Es una forma auténtica para disfrutar, a mano limpia, un verdadero lujo.

Nadefo

Olvidar lo aprendido es una maravillosa enseñanza, y Nadefo puede ser un punto clave para recordarlo. La interacción que brinda la parrilla coreana, abre las puertas a un nivel más íntimo, en el que los protocolos de una comida de negocios o una reunión para compartir alternan con la ingenuidad del que es aventurero en su propia tierra, haciendo que uno se rinda ante una cultura que parece lejana, pero que ahora palpita en el corazón de la ciudad.Descubrir el gusto por sabores inimaginables fue el primer síntoma de un nuevo romance con esta cocina. Afirmar mi afición por hacer de cualquier día un momento para recordar fue mi recompensa, junto con aquel kimchi de vegetales sazonados, que al tiempo me recordó que las posibilidades de cambiar de perspectiva residen en mi propia visión de vida y en mis ganas de redescubrir lo que todo el mundo dio por sentado.

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