septiembre 6, 2017
Los secretos de Santa María la Ribera
Ritta Trejo

Esculturas de Gabriel Orozco, el esqueleto de un mamut y un kiosko histórico son algunos de los atractivos que esta colonia resguarda.

La Santa María la Ribera presume de ser la primer colonia moderna de la Ciudad de México, repleta de joyas arquitectónicas y de historias. En un recorrido de Club Travesías, junto al curador e historiador de arte James Oles, tuvimos la oportunidad de visitar los puntos clave de este maravilloso barrio.

Santa María la Ribera

La primer parada y punto de reunión fue el Kiosko Morisco, sin duda el icono del barrio, y aunque su construcción se remonta al siglo XIX, cuando el ingniero José Ramón Ibarrola lo diseñó para ser el Pabellón de México en la Exposición Universal de 1884-1885 y la Feria de Saint Louis Missouri en 1904. Después regresó a México, donde primero estuvo un par de años a un costado de la Alameda. Finalmente, con la construcción de Hemiciclo a Juárez fue reubicado definitivamente en la nueva colonia que empezaba a desarrollarse convirtiéndose en su monumento más memorable.

Seguimos nuestro camino hasta el Museo de Geología, un hermoso recinto decorado en el exterior con piedra volcánica y figuras de fósiles. Su interior alberga vestigios de minerales, rocas y meteoritos, además de un hermoso esqueleto de mamut.

Subimos por la escalinata estilo Art Nouveau hacia la primer planta, donde pudimos admirar de cerca una colección de diez lienzos del paisajista mexicano José María Velasco relacionadas a la evolución en la tierra y las eras geológicas. Mientras curioseamos por los pasillos pudimos observar también los coloridos vitrales de origen alemán que evocan historias de la minería en el México antiguo.Santa María la Ribera

Nuestra última parada es la Biblioteca Vasconcelos, un espacio que impacta no sólo por sus dimensiones sino por el diseño arquitectónico obra de Alberto Kalach. Al centro de la planta principal se encuentra “Mátrix Móvil” de Gabriel Orozco: el esqueleto de una ballena gris que flota sobre la nave central del edificio.

El continuo crecimiento y transformación de la Santa María es evidente, la revitalización de los espacios han hecho del lugar una zona bastante interesante, y un imperdible de las experiencias junto a Club Travesías.

 

 

 

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