diciembre 4, 2017
¿Qué hay de nuevo, NY?
Redacción TravesíasPor Conor Burke

Un bar que es farmacia o un mítico restaurante digno de Don Draper. Estos son los 25 imperdibles de Nueva York.

RESTAURANTES

 

Sel Rrose

Un local de barrio discreto donde los habitantes cool del Lower East Side llegan después del trabajo por unos cocteles y unas ostras de la barra de mariscos. La clientela se adhiere a la estética high-low de la parte baja de Manhattan, en la que se mezclan unos simples Levis con algo de Gucci. El interior también muestra un poco de esta actitud en sus bancos azul marino que contrastan con mesas estilo bistró entre muros cuidadosamente “descuidados”. El pequeño menú de bocadillos y cocteles es sin duda un guiño a Francia. El coctel de la casa, Lavender Piscine, combina champaña con un cubo de hielo de lavanda y bitters de toronja, toda una extravagante delicia.

Dirección: 1 Delancey St.

 

Le Coucou

En Le CouCou el romance con la cena llega a su máximo. Los murales pintados a mano, los manteles de lino blanquísimos y las hileras de candeleros de hierro gigantes que se sienten contemporáneos gracias a que el salón es un cavernoso armazón industrial diseñado por Roman & Williams. Los platos indulgentes de conformidad con el viejo canon de la cocina francesa, como la lengua de ternera con caviar ossetra dorado y crème fraîche, son modernizados apenas lo necesario para el paladar neoyorquino por el chef estadounidense Daniel Rose, quien maravilló a los parisinos con su exitosísimo restaurante Spring. Para la hora pico de la cena se necesita reservar con bastante anticipación, pero el desayuno ha sido un éxito inesperado e igual de placentero.

Dirección: 138 Lafayette St.

Más información: lecoucou.com

 

Atla

Un salón alargado en una fresca extensión de baldosas de piedra y rodeado de enormes ventanas le dan un aire de acuario a Atla, un sitio refinado que abre del desayuno a la cena y está a cargo del chef mexicano Enrique Olvera. Se lleva las palmas el menú del desayuno, nutritivo e inclinado hacia las verduras (se sirve todo el día). Hay que pedir los chilaquiles verdes sazonados con linaza o los huevos revueltos a la mexicana con pico de gallo hecho en casa que resultan gratamente sencillos. Aquí se cena al lado de los locales de NoHo en impecable atuendo posejercicio y creativos que hacen tratos con unos tragos de mezcal de por medio.

Dirección: 371 Lafayette St. NoHo

Más información: atlanyc.com

 

Russ and Daughters

Hay buenas razones para pensar que se retrocedió en el tiempo al entrar a la apetecible boutique Russ and Daughters en East Houston: ha estado ahí desde hace casi cien años y es el lugar para ir en busca de la alta cocina judía. Lo que hay que pedir es “el clásico”, un bagel con queso crema y salmón Gaspe Nova que el personal de la barra cortará en rebanadas impresionantemente exactas frente a ti. Igual de apetitosos son los jarrones de nueces, fruta confitada y las latas de pescado en hermosos empaques que llenan las repisas de esta tienda de perfecta nostalgia.

Dirección: 179 E. Houston St.

Más información: russanddaughters.com

 

Flora Bar

El equipo del Estela, liderado por el chef uruguayo Ignacio Mattos, está seduciendo a los comensales en los dos extremos de Manhattan en el Flora Bar, centrado en los mariscos y alojado en el “búnker” del Met Breuer Museum. El bar de vinos subterráneo exuda un glamour austero, con una atractiva mezcla de materiales brutalistas, como el concreto, la piedra, la madera y la piel. La langosta cruda con shiso se considera el platillo estrella de los comensales, entre ellos personajes prominentes del arte y la industria editorial, gourmands y vecinos del Upper East Side con su look de posgala y corbatas negras. Amablemente, todo lo que hay en la formidable lista de vinos está disponible por copeo, por lo que vale la pena explorar nuevos varietales. Si estás visitando el museo durante el día, el Flora Coffee cuenta con una oferta concisa de dos deliciosos sándwiches y buen café.

Dirección: 945 Madison Avenue

Más información: florabarnyc.com

Lugares que hay que visitar en Nueva York

The Grill

Ir a The Grill es una experiencia neoyorquina por excelencia (y opulenta) que se disfruta con el espectáculo de la cena. La reencarnación del reverenciado power lunch de The Four Seasons, a cargo de Mario Carbone, ha refrescado fielmente los emblemáticos interiores de Philip Johnson con un menú que celebra los exquisitos platillos de influencia francesa de los años 40 y 50 de la alta cocina estadounidense. Las comidas han sido remplazadas por las cenas, que se presentan en carritos que los glamurosos meseros en smokings de Tom Ford (por supuesto) llevan a cada mesa para revelar teatralmente delicias como las gallinas de Guinea rostizadas en su jugo, Medeira y trufas negras. Todo espectacularmente delicioso… y caro.

Dirección: 99 E 52nd St.

Más información: thegrillnewyork.com

 

De Maria

Después de un exitoso paso por los feeds de Instagram con los salones de Navy y Café Henri, la chef Camille Becerra ha colaborado con una pandilla de mujeres con estilo para crear su visión del sitio perfecto en Nueva York, que va del brunch a la cena. El emblemático Dragon Bowl de Camille, con granos, verduras y huevos con cúrcuma perfectamente escalfados, sigue aquí, pero son los platos que bordean la frontera entre lo saludable y lo mal portado a los que hay que prestarles atención: el crocante frito de quinoa con chorizo parece el bocadillo perfecto para el almuerzo. No hay que perderse el coctel deliciosamente letal: “Shades of Green”… sobre advertencia no hay engaño.

Dirección: 19 Kenmare St.

Más información: demarianyc.com

 

Superiority Burger

En una ciudad obsesionada con el culto a “la mejor hamburguesa”, resulta algo controvertido que uno de los contendientes más fuertes no sirva carne. El pequeño espacio cubierto de mosaicos del metro de Superiority Burger siempre tiene una fila de comensales esperando afuera gracias a la creativa y supersabrosa versión vegetariana de la comida rápida estadounidense creada por Brooks Headley. Que Headley haya sido el chef pastelero de Del Posto significa que el postre es imprescindible. Sólo hay lugar para seis en el mostrador, así que si no hay espacio lo mejor es pedir para llevar y sentarse en una banca del cercano parque Thompson Square.

Dirección: 430 E 9th St.

Más información: superiorityburger.com

Two Hands Restaurant and Bar

La ubicación original de Two Hands en Nolita ayudó a que los cafés australianos y su clásico pan tostado con aguacate se volvieran habituales en la escena del brunch neoyorquino. La sucursal en Tribeca mantiene el estilo costero, lleno de plantas del original, pero le añade cierto refinamiento (y una barra de cocteles) a la oferta amigable y fotogénica. El pan con aguacate sigue vivo, pero aquí se sirve con chile encurtido. Los cocteles, que destilan los sabores de la temporada, se sirven con la misma pericia que el café. Mejor ir al brunch entre semana y evitarse la locura de los fines de semana, o hacer reservación para la cena y contemplar la llegada de directores creativos, modelos que ahora son mamás y expatriados australianos que buscan una probada de lo suyo.

Dirección: 251 Church St., Tribeca

Más información: twohandsnyc.com

 

Augustine

En la base del hotel The Beekman, el último hit de Keith McNally, Augustine, sirve deliciosa comida francesa de la vieja escuela, como carne tártara y pierna de cordero asada a la perfección, sin miedo y con estilo. Los azulejos art nouveau adornados con motivos florales le ponen un marco decorativo a los espejos antiguos que rodean el comedor, proporcionándole a los voyeurs el medio ideal para contemplar el alboroto alrededor. Como muchos de los restaurantes de McNally, parte del encanto consiste simplemente en ser visto, por lo que es común ver a algún derrochador de Wall Street o un editor de Condè Nast disfrutando de la brillante luz cálida del espacio.

Dirección: 251 Church St., Tribeca

Más información: augustineny.com

Lugares que hay que visitar en Nueva York

Carthage Must Be Destroyed

El curioso nombre de Carthage Must Be Destroyed es culpa de la dueña y cocinera de origen australiano Amanda Bechara, quien tiene un establecimiento casi tan encantador como éste en Sydney. La sucursal en Bushwick intenta esconderse al máximo, metida detrás de una fábrica y marcada únicamente por una chimenea de escape rosa, pero vale la pena buscarla. Dentro, todo excepto los ladrillos está pintado en un tono rosa, los platos se amontonan hacia lo alto y se llenan de productos orgánicos que forman parte de la decoración hasta que son usados en uno de los nutritivos y generosos platillos de Bechara. Un soundtrack de r&b de los años 90 y rock australiano mantiene la atmósfera ligera y divertida tanto para los hipsters de Brooklyn como para los expatriados australianos.

Dirección: 222 Bogart St, Bushwick

Más información: carthagemustbedestroyed.com

 

Empire Diner

Este vagón comedor art déco se hizo de un nombre por ser el elegido de los famosos del cine y la música en el Nueva York de los noventa. Aunque su estrella perdió algo de brillo con los años, el encanto de esta joya arquitectónica le aseguró el cariño de la gente. La última reencarnación tiene un espacio más iluminado, las sillas Prouvé y los bancos de piel curtida le añaden diseño y el acero inoxidable le da el destello necesario. El menú ofrece versiones refinadas de los clásicos estadounidenses; el exquisito mac and cheese y la crujiente alcachofa con alioli de anchoas son los grandes favoritos. Los consistentemente cargados martinis ayudan a pasar los intensos sabores.

Dirección: 210 10th Ave.

Más información: empire-diner.com

 

Minetta Tavern

La energía del comedor en Minetta Tavern, con 82 años de antigüedad, es difícil de superar incluso más de una década después de que Keith McNally, famoso por Balthazar, puliera e intensificara la pátina del histórico local de Greenwich Village. Todavía es difícil lograr una reservación para la hora de la cena. Pero no hay de qué preocuparse porque el bar es un muy buen punto para asimilar el caos del salón con sus bancos carmesí, los viejos murales y la iluminación con brillo glamuroso. No es posible equivocarse con ninguno de los clásicos de estilo brasserie dedicados a la carne, aunque la célebre Black Label Burger (que inició la tendencia de las hamburguesas de 26 dólares) es imperdible.

Dirección: 113 MacDougal St.

Más información: minettatavernny.com

 

NOCHE

The Flower Shop

The Flower Shop es un sitio nocturno que se regodea en la nostalgia y un divertido toque kitsch: las paredes están cubiertas con piezas de memorabilia norteamericana y cultura pop. A pesar de ser frecuentado por chicos cool, The Flower Shop no se toma a sí mismo muy en serio. El comedor de la planta alta le da justo a la estética de un diner del Midwest y ofrece un menú completo de básicos contemporáneos de la cocina estadounidense. Quienes tengan apetito deberían probar el pollo rostizado extragrande con salsa de curry. El bar de abajo es donde está la acción, hay que llegar temprano para ocupar una de las salas florales cerca de la chimenea hundida.

Dirección: 107 Eldridge St.

Más información: theflowershopnyc.com

 

Mezzrow

En Mezzrow, un club de jazz en un sótano de Greenwich Village, se puede sentir el temblor de los trenes del metro mientras se escucha a los mejores músicos de jazz de la ciudad sin amplificador. El diminuto salón al estilo era de la Prohibición es una experiencia increíblemente íntima, por lo que se debe respetar la política de “no hablar” si no se quiere atraer las miradas incómodas de otros amantes del jazz. No es indispensable hacer reservaciones, pero se recomienda si se prefiere una buena mesa cerca de los músicos. Las bebidas son fuertes y de precio tan razonable como los 20 dólares de entrada (o 25 los fines de semana) que incluyen el paso al club hermano, al otro lado de la calle: Smalls.

Dirección: 163 W 10th St.

Más información: mezzrow.com

Stanley’s Pharmacy

Si hace falta una cura para los males consecuencia de la sobreindulgencia en la escena restaurantera y de bares de Nueva York, hay que entrar aquí y platicar con el farmacéutico Stanley George, quien puede hacer una receta normal lo mismo que ofrecer tratamientos menos convencionales y más sabrosos de entre su menú de cocteles curativos: Drinks & Drugs. Los desvelados deberían pedir la popular cura contra la cruda de Stanley, que combina kombucha con hojas de ortiga y té de corteza de lepacho (se sirve con dos Advil), mientras que los viajeros quedan cubiertos con un kit contra el jet lag que abarca del día a la noche.

 Dirección: 31 Ludlow St.

Más información: stanleyspharmacy.com

 

Analog BKNY

Ya no es un secreto que el hedonismo que antes se hallaba en la vida nocturna de Manhattan ahora se encuentra al otro lado del puente en Brooklyn. En Analog BKNY está el brillo de la experiencia nocturna que uno esperaría de la isla, pero en el barrio de moda de Gowanas, que se gentrifica rápidamente. Los tambores bacanales del tecno resuenan hasta el amanecer, alimentados por un sistema de sonido SBS Slammer, mientras que las luces tipo Tron cruzan la pista de baile en forma de caja negra y de tamaño industrial. Se recomienda hojear Resident Advisor para ver qué DJs y fiestas habrá antes de hacer el viaje.

Dirección: 117 2nd Avenue, Brooklyn

Más información: analogbkny.com

 

The Campbell

Alojado en las históricas exoficinas del financiero John W. Campbell, esta coctelería es una gloriosa probada de la era dorada de Nueva York. Modelada a la manera de un palacio florentino del siglo XIII, los detalles arquitectónicos, como los techos pintados a mano y un intrincado balcón de caoba, dan la sensación de que se ha entrado a uno de los ilustres (e inaccesibles) clubes sociales privados de Nueva York. Se recomienda hacer una reservación temprano por la tarde y pedir un coctel del menú de clásicos antes de admirar el majestuoso espectáculo del Main Concourse de la terminal Grand Central y entrar al Great Northern Food Hall para disfrutar de la nueva cocina nórdica cortesía de Claus Meyer, cofundador de Noma en Copenhague.

Dirección: 15 Vanderbilt Avenue

Más información: thecampbellnyc.com

 

Public Arts

Una mezcla ecléctica de eventos culturales y nocturnos provocan largas filas afuera de Public Arts, un espacio de eventos subterráneo debajo de The Public Hotel. Música en vivo, comedia, teatro y noches de club comparten los reflectores en la caja negra industrial que se centra en torno a un escenario de voluminosas cortinas de terciopelo rojo. Vale la pena investigar un poco en las redes sociales si se planea asistir a una noche de club porque el nombre de la fiesta o los promotores suele ser información útil a la hora de atravesar sus puertas, famosas por su difícil acceso. El bar de la terraza también es muy concurrido y resulta mejor al anochecer cuando se puede apreciar el horizonte de la ciudad sin el resplandor.

Dirección: 215 Chrystie St.

Más información: publichotels.com

 

 

COMPRAS

Mansur Gavriel

Mucho antes de que el “rosa millennial” se volviera el significante de cool juvenil, la marca Mansur Gavriel mostró que entendía el poder de los colores con sus más que populares bolsas de piel revestidas de rojo labial o azul brillante. No sorprende que su boutique de Nueva York, en lo que era un garage de la calle Wooster, esté cubierta del tono del momento. Ahí se puede encontrar el espectro completo de colores de sus bolsas italianas hechas a mano que tanto adoran las chicas cool del downtown, así como su colección de zapatos de piel en tonalidades igualmente adorables… ¡y una florería!

Dirección: 134 Wooster St., Soho

Más información: mansurgavriel.com

Lugares que hay que visitar en Nueva York

Paula Rubenstein

La tienda de Paula es una institución entre los diseñadores de interiores, los amantes de lo vintage y los estilistas que acuden a ella por su buen ojo para hallar piezas en ventas de liquidación y mercados de pulgas del norte del estado y más allá. Todo tiene precios razonables, lo que resulta sorprendente dada la belleza de las cosas que se encuentran y su dirección en la calle Bond. La habilidad de Paula para convertir piezas industriales y vintage en arte, así como su colección de cobijas del tradicional patchwork y de diseño navajo, junto a otras curiosidades, hacen de su establecimiento un sitio obligado para quienes quieran un recuerdo único de la ciudad.

Dirección: 21 Bond St.

Más información: paularubenstein.com

 

BDDW y M. Crow

Para una dosis de inspiración en estilo y buen gusto de diseño estadounidense actual, hay que ir a la tienda de muebles y accesorios BDDW, una catedral de “artesanías contemporáneas”. Inmensos y pintorescos telones de teatro, máscaras folclóricas poco convencionales y blancos de arquería cubiertos de flechas son el escenario de los muebles meticulosamente elaborados por Tyler, el dueño. El tamaño extragrande de los diseños no permite transportarlos fácilmente, pero por suerte M.CROW, justo al lado, ofrece la misma estética en ropa pintada a mano y regalos.

Dirección: 5 Crosby St. y 16 Howard St., respectivamente

Más información: mcrowcompany.com y  bddw.com

 

Dashwood Books

Hay que dejar espacio en el bolso de mano para hacer una visita a Dashwood Books, la única librería de Nueva York dedicada exclusivamente a la fotografía. La tienda a nivel de sótano, en la calle Bond, está llena de repisas de madera y abarrotada de títulos impecablemente curados que nos educan con respecto a lo bello, lo extraño y lo excepcional. Los empleados son amigables y a menudo hacen plática para recomendar o comentar algo mientras que los clientes continúan su búsqueda. Si es posible asistir a una de las noches en que hay firma de libros (los detalles se encuentran en la página de la tienda) es una oportunidad para convivir con los pesos pesados de la moda, el diseño y el arte.

Dirección: 33 Bond St. A

Más información: dashwoodbooks.com

 

EM PTY Gallery y Off-white C/O Virgil Abloh

La marca Off-White de Virgil Abloh es invaluable para la moda callejera. Sus diseños hechos en Milán improvisan a partir de la alta costura, la cultura urbana y referencias de construcción (Virgil estudió arquitectura antes de convertirse en el director creativo de Kanye West). Su ubicación anónima en la calle Mercer de SoHo lleva el título de EM PTY Gallery y se asemeja más a un espacio de arte que a un comercio tradicional. Las instalaciones por parte de diversos artistas son el telón de fondo para la publicitada ropa. Y como en cualquier galería, hay una tienda de regalos donde se puede adquirir un bolso perfectamente irónico y a la moda.

Dirección: 51 Mercer St.

Más información: empty—gallery.com, off—white.com

 

Canal Street Market

Al visitar Canal Street Market, el mercado de pulgas de los artesanos y fabricantes cool por excelencia para los millennials, parece como si uno se hubiera topado con un oasis entre los souvenirs kitsch y las tiendas de perfumes de descuento que abarrotan la calle Canal. La sensación de descubrimiento continúa dentro con una selección curada de puestos de toda clase de artesanos: artículos del hogar de empresas sociales, productos para el cuidado de la piel a base de comida orgánica e incluso un estudio contemporáneo de bonsáis al lado de ofertas más usuales pero igual de atractivas, como joyería, arte gráfico y cerámica. ¿Hambre? Al lado hay un pasillo con lo último en comida para llevar de puestos en su mayoría asiáticos.

Dirección: 265 Canal St.

Más información: canalstreet.market

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