mayo 2, 2019
Los universos diminutos en los ventanales de la Sainte Chapelle de París
Frida Méndez

Un templo donde la luz y el color son los protagonistas.

Alguna vez se escribió “yo soy la luz del mundo”. Estas palabras influenciaron tanto a la arquitectura religiosa, que artistas de distintas épocas se dedicaron a imitar a la naturaleza y ubicaron sus templos al este para emular el sol. Algunos fueron más allá; para los pensadores góticos la luz era considerada el símbolo de dios y el más noble de los fenómenos, por esta razón sus representantes se dedicaron a diseñar grandes vitrales por los que el día atravesaba la ventana en miles de colores. Una expresión perfecta de esto es la Sainte Chapelle de París.

Este templo es considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1991 y consta de dos partes. La iglesia inferior, que sirve de sostén del  resto del edificio, es oscura, no muy alta y dentro de ella se pueden contemplar algunas pinturas. Por otro lado, la parte superior tiene una altura de 20 metros y alberga un grupo de icónicas vidrieras que todos los días son vistas por miles de personas. En otro tiempo, este era el sitio en el que el rey almacenara reliquias.

vitrales de la Sainte Chapelle en París

Un gran joyero de cristal

Hay quienes aseguran que fue Pierre de Montreuil quien estuvo a cargo de la edificación de Sainte Chapelle, además de la ampliación de Notre Dame. Aunque la fachada es sobria y sencilla, no es así su interior; el esplendor creado por el sol al pasar por los pedazos de vidrio es fascinante. Pedazos de luz capaces de atravesar muros y columnas y de generar una atmósfera de otros siglos que maravilla a los visitantes.

La estructura del templo tiene un esqueleto sólido. Un conjunto de bóvedas de crucería que soportan el peso de la estructura, y acompañan a 15 vitrales que contienen 1,113 escenas en las que la vida y la religión y son el tema principal. Catorce de ellos cuentan diversos episodios bíblicos, mientras que hay uno que habla de la historia de las reliquias. Finalmente también se puede apreciar un rosetón (ventana redonda) que está dedicado al Apocalipsis.

vitrales de la Sainte Chapelle en París

La historia de la construcción de Sainte Chapelle

El rey Luis IX era muy devoto, tanto que en 1297 fue canonizado por el papa Bonifacio VIII. El monarca era conocido por sus actos de caridad, como compartir sus alimentos con los enfermos de lepra o lavarle los pies a los pobres cada Jueves Santo. Su espíritu religioso lo llevó a adquirir 10 reliquias de la pasión de Cristo, entre ellas un trozo de la vera cruz, la punta de lanza de Longinos y la corona de espinas. En el año de 1242 decidió hacer un recinto que albergará estos valiosos tesoros.

La corona y la iglesia

El sitio está repleto de referencias a la realeza como Luis IX portando la corona de espinas con una maqueta de la capilla. Además, las columnas están decoradas con colores y simbolismos monárquicos. Aquellas pintadas de azul y con flores de lis representan a la corona francesa, mientras que las rojas con castillos de oros son el emblema de Castilla.

Algo que no hay que dejar de ver en Sainte Chapelle, cuya construcción tardó apenas seis años, son las 12 estatuas de los apóstoles, las cuales han sufrido mutilaciones y restauraciones por lo que sólo la mitad de ellas son originales del siglo XIII.

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