mayo 4, 2017
La escena gastronómica de Canadá
Mariana Castro

Locales de postres y champagne, una fusión de cocina italiana y japonesa, así como propuestas de menús vegetarianos.

Vancouver

El nuevo: Kissa Tanto
Entre Italia y Japón, en pleno Chinatown, este lugar es la fusión de dos cocinas muy diferentes, pero que se complementan bastante bien. Escondido entre boticas y callejones escabrosos, Kissa Tanto se ha establecido de manera discreta, robándole a los restaurantes más vanidosos toda la atención por parte de los críticos gastronómicos de todo el país.
¿Qué pedir?
Cualquier platillo con pasta fresca, en especial los tortellini rellenos de papa con parmesano y alga.

El dulce: Mosquito
Se especializa en postres y champagne —pero los cocteles y tablas de quesos también son excepcionales—, lo que lo hace el sitio perfecto para celebrar una ocasión especial. Su ambiente es romántico y sofisticado. El baño esconde un detalle divertido (y no, no vamos a arruinarle a nadie la sorpresa).
¿Qué pedir?
La barra de chocolate con leche y crema de cacahuate, acompañada de plátano caramelizado y un poco de helado de palomitas.

El de los tragos: The Oakwood
El espacio es reducido pero acogedor, y animado por las noches. Sin duda, es la excusa perfecta para cruzar Burrard Bridge y explorar Kitsilano. Su cocina,  estilo bistró canadiense, es ideal para pedir platos pequeños y compartir, como un poutine muy bien servido con brisket, polenta de ricotta, o una ensalada tibia de kale y betabel.
¿Qué pedir?
Erysimum Fields, un coctel con ginebra, pisco, miel, limón e infusión de lavanda.

Toronto

El premiado: Alo
En dos años, el chef Patrick Kriss y su equipo se han encargado de hacer de Alo el mejor restaurante de Canadá (encabezando la lista de Canada´s 100 Best). Esta distinción ha hecho casi imposible conseguir una mesa para cenar, pero la zona de bar (en la que no necesitas reservar) ofrece una amplia selección de platillos que no le piden nada a la carta principal.
¿Qué pedir?
El menú degustación de seis tiempos, que combina técnicas francesas con ingredientes canadienses.

El infalible: Edulis

La sencillísima fachada de Edulis puede pasar desapercibida en una caminata por Niagara Street, pero una vez que cruzas la puerta, Tobey Nemeth (manager) y Michael Caballo (chef) te harán sentir como en casa gracias a un delicioso menú estacional que combina los mejores sabores de Francia y España.
¿Qué pedir?
El menú especial en temporada de trufas (a finales del año).

El lunch ideal: 
Honest Weight
Este pequeño local —mitad pescadería, mitad restaurante— es una de las paradas obligatorias en el barrio de Junction. A sus dueños, John y Victoria, les gusta atender personalmente a los clientes, para explicarles a fondo las técnicas de pesca responsable que practican sus proveedores. Si tienes suerte, te ofrecerán su famoso sándwich de bacalao fresco.
¿Qué pedir?
Okonomiyaki de mariscos y los camarones preparados con mantequilla y hierbas.

Montreal
El clásico: Brasserie T!
Con una ubicación envidiable —entre la Place des Arts y la Place des Festivals—, el “hermano relajado” del multipremiado Toqué! ofrece un menú sencillo de comida confortable, desde una buena hamburguesa hasta un plato de ostras, o una tabla de charcutería para compartir. Ojo, los postres no se quedan atrás.
¿Qué pedir?:
Las costillas de cerdo con papas son garantía.

El cool kidNora Gray
Ya sea para disfrutar de una cena completa de varios tiempos o simplemente para pedir un trago y una ensalada en la barra, Nora Gray es el restaurante italiano por excelencia en la ciudad. El ambiente es relajado, los precios muy razonables y la extensa carta de vinos complace hasta al visitante más exigente.
¿Qué pedir?
Las chuletas de cerdo o el scaloppine de conejo acompañado con coliflor y setas salvajes.

El vegetariano: La Lumière du Mile End
Pequeño, colorido y un poco excéntrico, muy al estilo Mile End. Aunque puede sonar al cliché vegetariano, este lugar se ha convertido en un favorito de los locales (con o sin restricciones alimenticias). Hay que agendar visita en fin de semana. El brunch es delicioso, el café muy bueno y nunca faltan las presentaciones de música en vivo en la terraza.
¿Qué pedir?
El sandwich végé-pâté.

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