agosto 21, 2017
La vuelta al mundo en ocho deliciosos postres
Paula Bouchot

Detrás de estas delicias está el reflejo de un país y su gente, y no hay como viajar a donde se creó para probar la receta original.

Tiramisú (Italia)
Originario del norte de Italia. Sus tres principales ingredientes son queso mascarpone, chocolate y café. Hay varias historias en torno a este postre, entre ellas que fue creado en Siena en honor al duque de Toscana, Cosme iii Médici. En aquel tiempo fue nombrado Zuppa del duca (sopa del duque). Otra versión es que proviene de la zona del Venetto, se dice que en los burdeles de Treviso la madame se daba a los clientes, ya que era afrodisiaco. Historias hay muchas, pero a quien lo haya creado ¡muchas felicidades por esta delicia!

Tiramisú

Pavlova (Australia / Nueva Zelanda)
El origen de esta maravilla de merengue horneado crujiente, cobertura de crema espumosa y frutos rojos frescos se lo disputan entre Australia y Nueva Zelanda. Se cuenta que en 1926, la bailarina rusa Anna Pavlova realizó una gira por estos países, y que fue un chef de uno de los tantos hoteles en los que se hospedó quien lo inventó para sorprenderla.

Pavlova

Tarta Sacher (Austria)
Tal vez éste sea el pastel de chocolate más famoso del mundo. El creador  fue Franz Sacher, en 1832. Este joven de 17 años, que era ayudante de cocina, la hizo especialmente para sorprender al príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich. La auténtica Tarta Sacher tiene dos mitades de bizcocho de chocolate con una fina capa de mermelada de albaricoque en el interior y recubierta por un glaseado o cobertura de chocolate. En el Hotel Sacher, de donde es originaria, la sirven como lo hacían desde hace siglo y medio.

Baklava (Turquía)
Este dulce está hecho a base de una pasta de nueces o almendras trituradas que se distribuye en una masa de filo, y está bañado en almíbar o jarabe de miel. Su origen se remonta a la antigua Mesopotamia. Se cree que los asirios le agregaron algunas capas más de masa de pan con nueces, un poco de miel, y lo prepararon en hornos de madera. Esta receta sólo se hacía para ocasiones especiales y estaba reservada a las clases más altas. Algunos años después llegó a Grecia donde fue ligeramente modificada en cuanto a que se procuraba que la masa fuera tan fina como una hoja.

Baklava

Taiyaki (Japón)
Este pastelito tiene forma de pescado, debido a que se utilizan unos moldes especiales con la figura de un besugo ―antiguamente un pez muy caro que sólo se podían permitir las clases altas―. El taiyaki se inventó en 1909 en la tienda Naniwaya, y está hecho con una masa parecida a los gofres (waffles) y rellenos de anko –pasta de judías dulces (azuki)‑, crema o chocolate. Con los años se hizo muy popular y hoy es muy típico encontrarlo en puestos callejeros durante festivales.

Taiyaki

Quindim (Brasil)
Se trata de un postre ―tipo crema― hecho a base de yemas de huevo, azúcar y coco rallado, al que se le agrega colorante para que tenga un color amarillo intenso. Aunque unos dicen que se originó en Brasil y otros en Portugal, es muy probable que éste haya sido creado por los esclavos africanos en el siglo xvii en el noreste de Brasil, donde las plantaciones de coco son extensas.

Quindim

Tarta Tatin (Francia)
La historia de esta tarta se debe a un “accidente”. Las hermanas Stéphanie y Caroline Tatin se hicieron cargo del Hotel Tatin, en Lamotte-Beuvron, cuando su padre murió. Caroline atendía a los clientes y Stéphanie se encargaba de la cocina. Fue un despiste de Stéphanie lo que dio origen a la tarta, pues se le cocieron de más las manzanas y para no desperdiciarlas les puso la pasta encima, las metió al horno y después le dieron la vuelta a la tarta, et voilà!

tartara tatin

Pie de calabaza (Estados Unidos)
El pie de calabaza o tarta de calabaza se prepara especialmente en días festivos como Acción de Gracias y Navidad. Se dice que el origen de esta tradición surgió en noviembre de 1620 cuando los peregrinos de la embarcación del Mayflower llegaron a Massachusetts, en Estados Unidos. Los indígenas enseñaron a los peregrinos a sembrar y cultivar las nuevas tierras, y éstos aprendieron a cultivar maíz y calabazas. Al terminar el otoño decidieron hacer una gran celebración para dar gracias por su cosecha. A ellas asistieron no sólo los peregrinos, sino los indios que les habían ayudado. Aunque la tradición data de 1621, su celebración como día de fiesta oficial es más reciente.

Pie de calabaza

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