septiembre 10, 2019
Sobre el día en que el desierto de Atacama se cubrió de flores
Paola Gerez Levy

Cada tantos años, una tormenta inunda la región más seca del mundo.

Arena, rocas, dunas y un color árido que contrasta con el horizonte. Esa es la imagen estereotípica de los desiertos alrededor del mundo. Pero la verdad es que no siempre lucen así. De tanto en tanto, su superficie se cubre de miles de flores coloridas que crean un paisaje extraordinario. Y aunque existen muchos ejemplos de este paisaje surrealista, quizá uno de los más bellos emerge entre las inmensidades de Atacama.

Esta región abarca 1,600 km de la punta norte de Chile y se caracteriza por su atmósfera árida. De hecho, en este páramo llueve cada cinco o siete años cuando caen aguaceros torrenciales asociados con el fenómeno meteorológico El Niño, el cual provoca un desequilibrio en el ciclo de precipitaciones de la costa oeste de Centro y Sudamérica. La última tormenta –y hasta ahora más impresionante– sucedió en 2017 y gracias al fenómeno súbitamente brotaron del suelo centenares de flores. Hay que destacar que los anteriores chubascos  se registraron en 2015, 2011, 2002, 1995 y 1991.

flores en el desierto

Las flores en la arena crean un gran contraste natural.

desierto florido

El desierto florido al atardecer.

Para poder caminar entre las flores hay que conducir por la carretera Panamericana –la número cinco del sistema de Chile– y buscar ese momento en el que se desprenden caminos rurales. En donde mejor se puede apreciar el acontecimiento es en el sur y en la costa de Atacama, en las latitudes comprendidas entre dos Parques Nacionales: Pan de Azúcar y Llanos de Challe.

Flores adaptadas al entorno

Cuando el agua cae en Atacama (cada siete veranos), llega en los meses de agosto y octubre. En este periodo la grava de la superficie desértica da un giro de 180º y se torna amarilla, morada, verde y blanca. Durante dos a tres semanas, las flores surgen de las entrañas del suelo, producto de semillas que han permanecido en estado latente por años. Esto representa un gran enigma, pues hasta la fecha aún no se sabe con exactitud cómo llegan estos sedimentos a las profundidades secas de Chile.

oreja de zorro

Las orejas de zorro son flores carnívoras que comen moscas.

Aunque se trata de especies endémicas, muchas de ellas se adaptan al ambiente hostil. Esto se puede ver en que, más que raíces, crecen de bulbos y rizomas para retener mejor la escasa agua que colectan. Respecto a esto, como no llueve, las plantas se las arreglan para capturar la humedad de la neblina a través de ceras y pelos en sus tallos y hojas.

Las flores que protagonizan las vistas del desierto son la pata de guanaco, azulillo, oreja de zorro, huilles y las  garra de león y añañuca roja. Existen más de 200 tipos de plantas que conforman el colorido tapete. Por otro lado, la presencia de éstas atrae a insectos como lagartijas, abejas, escarabajos, mariposas y sapos, así como de animales más grandes, tales como vicuñas y vizcacha (un roedor similar a la chinchilla).

desierto de atacama

Las vicuñas son una especie de relacionada con las llamas y las alpacas.

El desierto florido alrededor del mundo

Atacama es en donde este suceso se manifiesta con más fuerza, ya que al ser el sitio más seco del mundo el contraste entre la aridez y las lluvias es mayor. Sin embargo, el fenómeno no es exclusivo del desierto sudamericano; también se ha registrado en varias ocasiones en las zonas áridas de Death Valley, en California, en los desiertos de Australia y la Península Arábiga.

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