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Alfonsina: el sueño posible de Jorge León en un lugar improbable de Oaxaca

Jorge León imaginó a Alfonsina en las afueras de Oaxaca, a cinco minutos del aeropuerto, en un lugar que no corresponde a expectativas convencionales, rutas trilladas o lugares comunes.

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en Travesías

Hay un fragmento en la película Field of Dreams con Kevin Costner que se ha convertido en una especie de lección de vida para los soñadores que construyen un proyecto quimérico a partir de cero, sea un campo de béisbol o un restaurante en Oaxaca. Curiosamente, la frase ha sido malentendida y recordada erróneamente. La mayoría piensa que, en la película, una voz en off le dice al protagonista, “si lo construyes [el campo de béisbol], la gente vendrá.”

Todo este preámbulo de augurios, lugares improbables y sueños posibles es para celebrar el sueño oaxaqueño del extraordinario Chef Jorge León, El Moles para sus amigos. En vez de imaginar un campo de gestas en un maizal en Iowa, Jorge imaginó un restaurante en San Francisco de la Raya, en las afueras de la ciudad de Oaxaca, a cinco minutos del aeropuerto, en un lugar que no corresponde a expectativas convencionales, rutas trilladas o lugares comunes.

Antes de entrar por la reja del número 183 de la calle García Vigil, no hay nada cerca que anticipe ni delate el sueño de Jorge. Los maizales de Iowa son para Ryan Kinsella lo que para Jorge es la casa de su mamá y la zona que colinda con la Base Aérea Militar No. 15. Los sueños a veces se cumplen y las ficciones se materializan como revelaciones sorprendentes, en este caso culinarias: sueños de hoja santa, miltomates, mole de comino, chile chilhuacle, tlayudas y tostadas. En un espacio liminal, Jorge el alquimista conjura experimentos únicos con ingredientes oaxaqueños.

Una pequeña muestra de que Alfonsina se ha convertido en un destino tan improbable como obligado, que resuelve con maestría y humildad la disonancia entre lo invisible y lo posible, es que cuando estábamos casi en el final de nuestra extraordinaria experiencia con el menú de degustación, vimos a un viajero anónimo, a quien podemos designar como él, que venía directamente del aeropuerto con todo y maletas. Jorge construyó Alfonsina, y él llegó. Se cumplió la profecía. Muchos otros vendrán, para disfrutar de las maravillas. Él, ellos, nosotros.


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