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Patrimonios culturales de México: El Hospicio Cabañas

Además de ser el centro cultural más importante de Guadalajara, el Hospicio Cabañas es también un recinto excepcional que forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. ¿La razón? Una inesperada combinación de arquitectura neoclásica y muralismo mexicano.

Por Diego Ávila
diciembre 2020

Guías de México
en Travesías

Al extremo oriente del centro histórico de Guadalajara se levanta el Hospicio Cabañas, un inmenso edificio neoclásico construido en los últimos años del Virreinato. Como su nombre lo dice, el Hospicio fue proyectado para albergar a niños pobres o huérfanos, sin embargo, esto no impidió que en su diseño se incluyeran formas armónicas y originales en pos de satisfacer las necesidades de sus inquilinos. Además, la capilla del complejo cuenta con 57 murales realizados por el pintor jalisciense José Clemente Orozco, y entre los cuales se incluye uno que muchos consideran como su obra maestra y una de las más importantes en la historia del arte del siglo XX: El Hombre en Llamas. Esta excepcional combinación entre murales y arquitectura, aunado a un estupendo grado de conservación, le valió su inscripción en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997.

Hospicio Cabañas

Ubicación: Guadalajara, Jalisco
Fecha de inscripción: 1997
Categoría: Bien cultural

Historia

El origen del Hospicio Cabañas se encuentra en la voluntad de una sola persona: el obispo español Juan Ruiz de Cabañas y Crespo, quien llegó a la ciudad de Guadalajara en el año de 1796. Una vez instalado en la entonces capital de la Nueva Galicia, el obispo se abocó a su labor de auxiliar a los más desamparados, y entonces proyectó construir un edificio para acoger y ofrecer refugio a huérfanos y niños pobres, pero también a ancianos y minusválidos. Con esto en mente, en 1805 le encargó la tarea al arquitecto valenciano Manuel Tolsá, que desde 1791 se desempeñaba como director de escultura de la Academia de San Carlos en la Ciudad de México por encargo del rey Carlos IV. 

Tolsá aceptó y realizó el diseño del edificio para el obispo. Sin embargo, el arquitecto se encontraba bastante ocupado en la Ciudad de México supervisando la construcción del Palacio de Minería y la finalización de la Catedral Metropolitana, por lo que encargó la ejecución de la obra a su alumno, el también español José Gutiérrez. La construcción comenzó ese mismo año, y el 24 de agosto de 1810 la Casa de Caridad y Misericordia abrió oficialmente sus puertas . El estallido de la guerra de Independencia ocasionó que, de manera sumamente irónica, el recién finalizado inmueble fuera utilizado como cuartel militar, y no fue sino hasta 1829 cuando pudo recuperar su función humanitaria original. Es a partir de ese momento que la antigua Casa de Caridad empieza a ser llamada coloquialmente como Hospicio Cabañas en honor a su fundador, pues su el obispo había fallecido cinco años antes.

A lo largo del siglo y medio siguiente, la suerte del Hospicio varió. Cambió de manos en varias ocasiones, llegó a albergar hasta 3000 niños, y volvió a ser utilizado como cuartel militar durante la Revolución Mexicana. Sin embargo, para 1980 el antiguo inmueble virreinal ya resultaba sumamente impráctico para cumplir los requerimientos de una casa hogar moderna. Se tomó entonces la decisión de trasladar a los niños a una nueva sede en Zapopan y, tras una minuciosa restauración, el Hospicio fue reinaugurado tres años después como el Instituto Cultural Cabañas, un centro dedicado a las artes que, tras cuatro décadas de actividades, se ha consolidado como el centro cultural más importante de la ciudad de Guadalajara.

Qué ver

Al comisionar el diseño de su Casa de Caridad a Manuel Tolsá, el obispo Cabañas puntualizó que, y dado que el edificio tendría una labor filantrópica, sus formas debían de transmitir armonía, humanidad y gracia. De este modo, el arquitecto proyectó un complejo compuesto por 23 patios simétricos, rodeados a su vez por 72 pasillos cubiertos y 126 cuartos que siguen las líneas de la arquitectura neoclásica. Adornados lo mismo por pequeñas fuentes de talavera que por árboles y esculturas, los patios se desdoblan uno tras otro, sucediéndose en un sutil desfile que hace que las más de dos hectáreas de terreno que ocupa el Hospicio se sientan tan interminables como íntimas. Además, y como centro cultural, el Instituto Cultural Cabañas siempre alberga una (o varias) exposiciones temporales que vale la pena visitar. Sin embargo, su atracción principal es, indiscutiblemente, la capilla. 

Alzándose a más de treinta metros de altura en una posición central dentro del complejo, la cúpula de la capilla del antiguo hospicio es imposible de ignorar. A finales de los años treinta, el muralista José Clemente Orozco recibió la comisión de cubrir los muros interiores del recinto con murales que ilustrasen escenas relativas a la historia de México. De este modo, y entre 1938 y 1939, el pintor realizó 57 frescos que ilustran lo mismo la conquista que el auge de la industria en el México posrevolucionario, y que ocupan cada una de las paredes como las bóvedas de la antigua capilla. Sin embargo, el foco absoluto del proyecto se encuentra en la cúpula. En ella, Orozco realizó una obra que es considerada por mucho como su obra maestra: El Hombre de Fuego. También conocido como El Hombre en Llamas, la obra aprovecha la forma esférica de la bóveda para hacer una representación de un hombre que, según el ángulo desde el cual se mire, parece caer desesperadamente o alzarse de manera orgullosa.

Cómo llegar

Estando en la ciudad de Guadalajara, el Hospicio se encuentra al extremo del Paseo del Hospicio, un andador peatonal ubicado en el centro histórico y que comunica el famoso inmueble con la Plaza Tapatía y el también célebre Teatro Degollado. 

Dónde comer

ZUNO Café

En el patio trasero de una discreta casona sobre la Avenida José Guadalupe Zuno, se esconde Café ZUNO. Utilizando ingredientes de la mejor calidad, el reducido (pero muy bien escogido) menú de ZUNO presenta lo que podría definirse como la versión más sofisticada, pero no menos reconfortante, de platillos clásicos, como sandwiches, ensaladas y huevos revueltos.

VENENO

De los creadores del famoso restaurant Hueso, llega VENENO. El menú reinterpreta clásicos de la cocina tapatía de manera contemporánea y su audaz mixología le ha granjeado no pocos halagos. Por si todo esto no bastase, el diseño del lugar está inspirado en la zona arqueológica de Paquimé y fue reconocido como “El Mejor Diseño en América” por los Restaurant & Bar Design Awards 2020.

Dónde dormir

Casa Habita

Una casa regionalista construida en los años 40 y una moderna torre de cristal albergan al enclave tapatío de la cadena de hoteles boutique más reconocida de México. Con atención al diseño puesta en cada detalle, su estilo sofisticado sin ser pretencioso, parece rendir homenaje a la arquitectura de la ciudad. Su terraza con piscina es además un lugar inmejorable para disfrutar del sol y las cálidas temperaturas que caracterizan a la perla tapatía.

Bungalows Demetria

Ubicada en el corazón de la colonia Americana, una pequeña privada custodiada por un torreón amarillo alberga a los Bungalows del Demetria. Además de disfrutar de una joya arquitectónica, los huéspedes pueden también acceder a todos las amenidades del vecino hotel Demetria (incluyendo su famosa alberca panorámica).

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¿Sabías que…?

Se ha llegado a decir que Manuel Tolsá nunca llegó a visitar Guadalajara, y fue José Gutierrez el verdadero responsable de muchas de las principales características del Hospicio. 

Hospicio Cabañas 

Calle Cabañas No. 8, Col. Las Fresas, Plaza Tapatía C.P. 44360 Guadalajara, Jalisco, México.

https://museocabanas.jalisco.gob.mx/


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