mayo 3, 2018
El origen del ratatouille
Fernanda López DíazFoto de Dedra Wolff

Un repaso a la historia del emblemático platillo francés.

Pimiento, calabaza, berenjena, jitomate y aceite de oliva. Es curioso que uno de los platillos más emblemáticos de la gastronomía francesa —una que presume de algunos de los platillos más complejos del mundo—, requiera de tan pocos ingredientes para elaborarse.

El ratatouille es un plato originario de La Provenza, un territorio francés que resalta por su buen clima y sus paisajes. El nombre de este platillo proviene del verbo touiller, que significa remover o agitar, ambos pasos básicos en su elaboración.

La Provenza

El término “ratatouille” se usó por primera vez en el siglo XIX por las fuerzas militares para nombrar un plato de “vegetales muy diluídos, entre los cuales flotan por aquí y por allá algunas costillas raquíticas de ternera o de oveja”. Sin duda, una descripción muy diferente a la que conocemos hoy en día, que, de entrada, no lleva ningún producto cárnico entre sus ingredientes. ¿Cómo pasamos de eso a una de las delicias gastronómicas del país?

El origen de este plato es relativamente reciente. Para darse cuenta, hay que tomar en cuenta las épocas en las que los ingredientes del ratatouille comenzaron a cultivarse en La Provenza. Aunque la berenjena llegó en el siglo XV, aproximadamente, el jitomate comenzó a cultivarse en Francia hasta el siglo XVIII, y las calabazas, hasta principios del siglo XIX. Sin embargo, los orígenes del platillo actual siguen siendo inciertos. Mientras que algunos dicen que es una creación nizarda, otros le atribuyen su origen a las gastronomías española e italiana.

Esta misma incertidumbre ha creado un debate sobre la verdadera receta original, creando tres versiones diferentes. En la primera, los vegetales se saltean juntos. En la segunda, se acomodan en capas y se hornean. En la tercera, cada ingrediente se saltea por separado, se combinan y se hierven a fuego lento.

El ratatouille suele disfrutarse como una guarnición. Sin embargo, es el platillo perfecto para dejar volar tu imaginación y usarlo en combinación con toda clase de platos, desde complemento para una pasta, hasta usarlo como cama para unos huevos estrellados.

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